Santiago Abascal ha comparecido hoy con firmeza ante los medios para marcar el rumbo de las negociaciones autonómicas. "Gobernar, gobernaremos en los tres territorios", ha sentenciado, dejando claro que su formación entrará en los ejecutivos de Extremadura, Aragón y Castilla y León para asegurar el cumplimiento del programa electoral.
Ante los intentos de Génova por forzar apoyos sin contrapartidas, el líder de Vox ha rechazado cualquier presión externa. "No nos dejaremos presionar", ha subrayado, recordando que los resultados electorales obligan al Partido Popular a negociar con responsabilidad y lealtad si quiere contar con el apoyo de su grupo.

La estrategia de Vox es clara: priorizar el contenido sobre los cargos. Abascal ha insistido en que el objetivo es cerrar pactos "medida a medida", exigiendo garantías de cumplimiento tras las experiencias fallidas del pasado. "Lo que va a determinar qué es lo que pasa es si Vox quiere ser un partido de gobierno", ha señalado.
El dirigente ha restado importancia a las críticas de Feijóo sobre un supuesto bloqueo, calificándolas de simples excusas. Para Abascal, la prioridad absoluta es que los gobiernos autonómicos reflejen fielmente el mandato de las urnas, garantizando que el cambio prometido a los españoles se haga realidad sin dilaciones.
El líder de Vox también ha recordado que su formación no se detendrá hasta alcanzar sus objetivos. "Nos vamos a entregar a ese deber sin ningún tipo de dilación ni descanso", ha prometido, reafirmando que no permitirá que la estructura autonómica dependa de la voluntad unilateral del Partido Popular.