Mientras el eje globalista intenta asfixiar a las naciones soberanas, Santiago Abascal ha elegido el "bastión" de Hungría para lanzar una advertencia de seguridad nacional. Junto al que calificó como el "gran líder" europeo, Viktor Orbán, el presidente de VOX ha denunciado que la política exterior de Pedro Sánchez está colocando a España "en el lado contrario del mundo occidental". Para Abascal, la deriva del Ejecutivo no es solo una cuestión de ideología, sino un riesgo físico para la integridad territorial, señalando que Ceuta y Melilla están hoy más expuestas que nunca debido a un Gobierno que ha decidido abrazar a los enemigos de la civilización.
La denuncia de Abascal toca la fibra más sensible de la dignidad nacional: el prestigio de España en el exterior. Con la contundencia que le caracteriza, el líder de VOX recordó la vergüenza internacional que supone que los movimientos más oscuros del planeta celebren las decisiones de la Moncloa.
"Cuando te aplaude Hamás, cuando te aplauden los talibanes, cuando te dan las gracias los ayatolás que asesinan a su propio pueblo, claramente tenemos un problema con nuestros aliados", sentenció, dejando claro que el "aislamiento" de Sánchez no es con Bruselas, sino con los valores fundamentales de la libertad y el orden.
Abascal también aprovechó el altavoz internacional para denunciar lo que llamó la "ruleta rusa" del Partido Popular. Acusó a la dirección de Génova de jugar a la ambigüedad y de priorizar el "achicamiento" y la "destrucción" de VOX antes que ejercer una oposición real y frontal contra el sanchismo. Para Abascal, la estrategia del PP es funcional a los intereses de la burocracia de Bruselas, que busca desesperadamente impedir que una fuerza patriótica y determinante tome las riendas de la cuarta economía de la Unión Europea.

El respaldo a Viktor Orbán fue total y estratégico. A menos de un mes de las elecciones generales húngaras del 12 de abril (donde el primer ministro se enfrenta a uno de sus retos más difíciles tras una década de poder), Abascal presentó a Hungría como el modelo a seguir para recuperar la soberanía frente al federalismo europeo. Al describir a Orbán como un referente para todo el bloque conservador, VOX consolida un eje de resistencia que entiende que la batalla por Madrid también se libra defendiendo a los aliados patriotas en Budapest y Varsovia.