Abelardo de la Espriella, líder de Defensores de la Patria, afirmó en una entrevista exclusiva con EFE que su candidatura representa una "extrema coherencia" con los valores de Colombia. Conocido como "El Tigre", el abogado asegura no pertenecer a la casta que vive del Estado. Su propuesta se dirige a los ciudadanos que trabajan y exigen un cambio radical en la conducción del país.
Ubicado segundo en las encuestas, De la Espriella es el principal contendiente frente al izquierdista Iván Cepeda. El candidato rechaza alianzas con partidos tradicionales, manteniendo solo su acuerdo con el Movimiento de Salvación Nacional. Para él, las reformas deben basarse en principios y méritos técnicos, eliminando el intercambio de puestos públicos por favores.

Aunque cercano a Álvaro Uribe, se desmarca del Centro Democrático y de Paloma Valencia por considerarlos parte de la política convencional. De la Espriella encarna una renovación popular que no proviene de familias presidenciales tradicionales. Su visión apuesta por una conexión directa con el "alma de la colombianidad" y el sentido común de la gente.
Su programa destaca la defensa de la familia y una política de "mano de hierro" contra la criminalidad que azota las calles. Propone un Estado más pequeño con reducción de impuestos para activar los motores de la economía nacional. Asimismo, reivindica el papel de las Fuerzas Militares y promete recuperar el sistema de salud destruido por la gestión actual.
El candidato confía en que su independencia le permitirá ejecutar las transformaciones necesarias sin ataduras políticas o económicas. Con el grito de "¡Firmes por la patria!", busca atraer a quienes desean un liderazgo fuerte contra la corrupción. Enfatiza que su movimiento es popular y no está financiado por los grandes grupos de poder de siempre.
La contienda del 31 de mayo definirá si Colombia apuesta por este modelo de derecha firme y valores conservadores. De la Espriella asegura que su llegada al poder marcará el fin de los privilegios para los políticos de izquierda y tradicionales. Su enfoque combina la fe con una gestión técnica orientada a proteger al ciudadano que respeta la ley.