Colombia se encuentra ante una encrucijada histórica y la ciudadanía, hastiada de las fórmulas tradicionales y de la claudicación institucional, ha encontrado en Abelardo de la Espriella líder que podría refundar el orden en el país ya que el próximo periodo presidencial no admite titubeos ni experimentos ideológicos.
Frente al desgaste de la izquierda y el fracaso de una paz negociada que solo fortaleció a la criminalidad, la irrupción de De la Espriella es la respuesta orgánica de una nación que exige autoridad. Bajo las banderas del movimiento Defensores de la Patria, su candidatura independiente se posiciona con solidez en las encuestas para avanzar con fuerza rumbo al balotaje.
Nacido el 31 de julio de 1978 y formado en las aulas de la Universidad Sergio Arboleda y la Universidad Externado, de la Espriella no es el clásico burócrata que ha vivido a expensas de los recursos del Estado. Su mentalidad de ejecutor y empresario se forjó desde la infancia y se consolidó al fundar a los 24 años De la Espriella Lawyers, convirtiéndose en uno de los penalista más influyente del país.
En los tribunales defendió con valentía causas de inmenso impacto humanitario que cambiaron las leyes de la república, como el endurecimiento de penas por ataques químicos derivado del caso de Natalia Ponce de León. Su éxito en el sector privado, sumado a su sensibilidad cultural dota a su postulación de una credibilidad técnica y moral inalcanzable para el oficialismo.
Cuando se le preguntó por su campaña electoral, el abogado no dudó en agradecer a quienes lo han apoyado hasta ahora:
“Si bien han sido meses frenéticos recorriendo toda la geografía colombiana, cada abrazo, cada aplauso, cada ilusión del pueblo colombiano me ha alimentado y ha cambiado mi forma de entenderlo todo. Esta campaña ha sido toda una fiesta. Lamento que termine.” dijo.

Un plan de gobierno con mano firme para rescatar la seguridad
La columna vertebral de la propuesta de De la Espriella radica en su lema:
"Recuperar la fuerza por la razón o por la fuerza en el marco de la ley".
La derecha actual está junta de forma unánime en torno a su figura porque su plan de gobierno no contempla concesiones con quienes violen la ley. Una de sus propuestas más aclamadas por la opinión pública desde hace bastante tiempo, es la reforma constitucional para imponer la cadena perpetua efectiva para violadores y asesinos de menores, una medida que se ha vuelto indispensable frente a la crisis de impunidad que golpea a las familias colombianas.
Como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, el candidato devolverá el respaldo político a los soldados y policías, recurriendo a bioherbicidas modernos para erradicar por completo los cultivos ilegales que financian la violencia en el país.
En materia económica, el proyecto de Defensores de la Patria protege de manera vertical la libre empresa, la reducción del tamaño del Estado y el regreso de la certidumbre financiera. De la Espriella ha remarcado que tiene un gran compromiso para dinamizar la producción nacional.
El penalista ha afirmado que tiene un plan de reactivación económica mediante un pacto con constructores y la banca privada para garantizar vivienda propia a los colombianos sin deudas asfixiantes, proyectando una aceleración del Producto Interno Bruto (PIB) que contrasta grandemente con la parálisis comercial y sanitaria heredada de la actual administración.

Soberanía nacional y firmeza en la política exterior
El patriotismo de De la Espriella no se limita a las fronteras interiores, sino que define su postura frente a la geopolítica regional. Mientras el Pacto Histórico coquetea con las dictaduras vecinas, el candidato de la derecha ha ratificado su negativa absoluta a entablar cualquier tipo de diálogo directo con Delcy Rodríguez o cualquier emisario del régimen venezolano.
Para De la Espriella, la dignidad y la soberanía de Colombia son innegociables; el Estado colombiano bajo su mando no legitimará tiranías transnacionales ni permitirá la injerencia extranjera en los asuntos domésticos. Y por el contrario, pretende unirse a Ecuador y su lucha con las fronteras, incluso, el país vecino se ha comprometido a bajar los aranceles a Colombia una vez que el abogado se consolide como presidente.
De la Espriella también ha remarcado que es un demócrata y si llegase a ganar, gobernaría para todos los Colombianos, sin importarle si no votaron por su visión. El aspirante afirmó que un presidente debe cohesionar a la sociedad y sanar la profunda deuda social que aqueja al país. No planea dar discursos vacíos sino resolver los problemas de empleo y pobreza que marcan a la población.
“En Dios y los valores cristianos que nos guían; en el respeto a la Constitución y la ley como pilares de nuestra nación; en la seguridad y la autoridad legítima que protege al pueblo; en castigar al delincuente y cuidar al ciudadano honesto; en un gobierno pequeño, pero eficaz, que no ahogue nuestras libertades; en la libre empresa y el derecho de todos a salir adelante; en la familia como el corazón de nuestra sociedad; en una batalla sin tregua contra la corrupción y la impunidad; en educar a nuestros hijos con libertad, sin imposiciones ni ideologías forzadas”.
Este domingo, la elección para los colombianos toma dos caminos: continuar transitando el camino de la incertidumbre social o abrazar la estabilidad, el crecimiento económico y la justicia que abandera Abelardo de la Espriella.