El gobierno de Alemania vetó la compra del 80% de la empresa logística Zippel por parte de la naviera estatal china COSCO, tras concluir que la transacción pondría en peligro las cadenas de suministro de Alemania y de la Unión Europea. La decisión se fundamenta en la función estratégica que cumple la firma alemana en el traslado de equipamiento militar hacia el flanco oriental europeo ante eventuales contingencias de la OTAN.
Especialistas e investigadores en logística señalaron que el control sobre las inversiones chinas en Europa responde a una política de seguridad cada vez más rigurosa. COSCO ya registraba antecedentes de intervención gubernamental en el continente, como la reducción de su participación autorizada al 24,9% en la terminal Tollerort del puerto de Hamburgo en 2023, así como la supervisión de sus operaciones en el puerto de El Pireo en Grecia.
La resolución en Berlín se produce en un contexto de expansión de firmas logísticas chinas como Speedaf, respaldada por ZTO Express, que busca ingresar al mercado comunitario desde Suiza e Irlanda. Estas redes distribuyen paquetes de plataformas como Shein, Temu y AliExpress, conviviendo con la presencia de gigantes instalados como Cainiao de Alibaba y JD Logistics, que operan decenas de almacenes en Bélgica, Francia, España, Reino Unido y Polonia.
Analistas del sector, como el legislador Roderich Kiesewetter y el profesor Stephan Wagner, advirtieron que la estrategia comercial de Pekín busca generar dependencia económica en Europa mediante la política de "doble circulación". Se planteó además el temor de que, en caso de una crisis internacional en torno a Taiwán, el régimen chino ordene a sus empresas paralizar la logística, afectando la actividad económica europea.
Ante este escenario, los gobiernos de Alemania y Francia enviaron una carta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, para solicitar medidas comerciales más firmes frente a los subsidios desleales del país asiático. Las fricciones comerciales motivaron la visita a Pekín del comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, para discutir el déficit comercial diario de la UE con China, superior a los USD 1.000 millones.
Expertos de centros de estudios estratégicos concluyeron que las autoridades europeas deben realizar un inventario completo de dependencias críticas en puertos, rutas y centros de datos para construir alternativas que eviten la interrupción de suministros. Por su parte, el gobierno chino rechazó previamente las acusaciones del bloque europeo tildándolas de prácticas proteccionistas.
(Con información de Reuters)