Alibaba reportó un descenso del 31,31% en sus beneficios netos durante los primeros tres trimestres de su ejercicio fiscal, alcanzando los 80.428 millones de yuanes. A pesar de la caída en las ganancias, la facturación del grupo aumentó un 2,68 % interanual, impulsada por sus divisiones de computación en la nube. La compañía atribuye estos resultados al gasto masivo en inteligencia artificial y en su nuevo sistema de "comercio instantáneo" para entregas ultra rápidas.
El consejero delegado, Eddie Wu, destacó que la facturación de la división "cloud" repuntó un 36%, consolidando a la IA como el principal motor de crecimiento futuro. Su aplicación Qwen ya supera los 300 millones de usuarios activos mensuales, lo que posiciona a la firma como un competidor global en servicios digitales. Los directivos aseguraron que el sólido flujo de caja de la empresa permite sostener esta transformación estructural sin poner en riesgo la liquidez a largo plazo.

En el mercado interno chino, los portales Taobao y Tmall lograron elevar sus ingresos un 6 %, desafiando los problemas de demanda que atraviesa el país asiático. Sin embargo, la competencia feroz en el sector de reparto a domicilio y una guerra de precios con rivales como JD.com han erosionado la rentabilidad inmediata. La intervención de Pekín en las últimas semanas ha obligado a las tecnológicas a frenar las subvenciones masivas para captar clientes.
La división internacional, que incluye a AliExpress con fuerte presencia en América Latina, registró un crecimiento moderado del 4 %. Por otro lado, otros negocios minoristas como supermercados sufrieron una caída del 25 % tras la venta de activos no estratégicos como los hipermercados Sun Art. Esta simplificación del modelo de negocio busca centrar todos los recursos en la infraestructura de la nube y el desarrollo de chips propios.
A pesar de las proyecciones optimistas de firmas como Morgan Stanley, las acciones de Alibaba cayeron un 4,14 % en la Bolsa de Hong Kong tras presentarse los resultados. El mercado reaccionó con cautela ante el temor de que la inversión intensiva en tecnología continúe afectando los márgenes de beneficio en los próximos trimestres. No obstante, la empresa mantiene su plan de invertir 55.000 millones de dólares en IA durante un periodo de tres años.
La estrategia de la compañía se enfoca ahora en integrar sus capacidades de computación con su vasto ecosistema de consumo para empresas y usuarios finales. Alibaba confía en que su infraestructura integral le permitirá liderar la nueva ola tecnológica en Asia frente a competidores como Tencent. La transición desde el comercio tradicional hacia una corporación basada en datos define el actual momento de incertidumbre financiera del grupo.
La confianza en estos segmentos en auge se traducirá en una mayor escala de inversiones a medida que el grupo avance en su reestructuración interna. El director financiero, Toby Xu, reiteró que la resiliencia del negocio principal ofrece los cimientos necesarios para sustentar este cambio de rumbo tecnológico. Esta metamorfosis es vista por la directiva como la única vía para garantizar la competitividad en un mercado global dominado por la innovación.