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Ante la desconfianza en su entorno y la presión de EE.UU., Maduro reforzó su seguridad y limitó las apariciones públicas

El dictador venezolano ajustó su estrategia de protección y redujo su visibilidad en eventos masivos, mientras crece la presencia militar estadounidense en el Caribe y aumentan las tensiones internas en el régimen

Por UHN Plus
Ante la desconfianza en su entorno y la presión de EE.UU., Maduro reforzó su seguridad y limitó las apariciones públicas

Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, ha intensificado su protocolo de seguridad y reducido drásticamente sus apariciones públicas ante una creciente desconfianza en su círculo cercano y la escalada de presiones desde Estados Unidos. Según un informe del Financial Times, estas medidas incluyen limitar sus intervenciones a grupos selectos de empleados estatales y militantes oficialistas, con anuncios de último minuto, en un contexto de despliegue naval estadounidense en el Caribe que involucra 12 buques, incluido un portaaviones, y más de veinte ataques contra embarcaciones ligadas al narcotráfico.

José García, especialista en temas militares venezolanos, explicó que estos ajustes responden a protocolos estándar en escenarios de amenaza, y que el anillo protector de Maduro incorpora cada vez más personal cubano, motivado por dudas sobre la lealtad de las fuerzas nacionales, agravadas por salarios depreciados.

Tensiones internas y monitoreo de conflictos globales

El ambiente dentro del régimen chavista se caracteriza por sospechas y fricciones, exacerbadas por los ataques aéreos estadounidenses contra lanchas narco y el temor a operaciones en suelo venezolano. Agentes de inteligencia activos consultados por el Financial Times describen un clima de paranoia, donde el monitoreo constante de posibles traiciones es la norma.

El politólogo Daniel Arias señaló que el gobierno venezolano ha analizado con detenimiento el conflicto de doce días entre Israel e Irán —resuelto tras bombardeos estadounidenses que dañaron instalaciones nucleares iraníes—, interpretándolo como una señal de la disposición de Washington a intervenir decisivamente. Esta percepción ha acelerado las medidas defensivas de Maduro.

Preocupaciones por negociaciones y salida del poder

Dentro del oficialismo, persiste la inquietud por posibles diálogos con Estados Unidos que podrían exponer a dirigentes y activistas fuera del núcleo íntimo de Maduro. Un legislador oficialista, citado por el Financial Times, indicó que un acuerdo podría dejarlos vulnerables, mientras que una salida electoral controlada les aseguraría un rol político minoritario pero legítimo.

Estados Unidos formalizó el 24 de noviembre la designación del Cártel de los Soles —vinculado a Maduro y altos funcionarios— como organización terrorista extranjera, lo que amplía las sanciones y opciones legales contra el régimen. Funcionarios venezolanos habrían transmitido a Washington que Maduro estaría dispuesto a dejar el poder en dos o tres años a cambio de desescalada y mayor participación de empresas estadounidenses en el sector petrolero, una propuesta rechazada por la administración Trump.

Maduro negó cualquier negociación de esa índole y reiteró que cualquier diálogo debe ser “cara a cara”. El Financial Times recordó que Maduro ha mantenido el control durante más de una década mediante una combinación de conversaciones políticas, represión y acuerdos tácticos, incluyendo una negociación con el gobierno de Joe Biden en 2023 que resultó en un alivio limitado de sanciones.

Un legislador oficialista consultado por el medio británico advirtió: “un eventual ataque estadounidense obligaría al gobierno a responder para no perder autoridad, en un escenario que podría escalar con rapidez.”

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