La firma tecnológica Anthropic mantuvo reuniones privadas con pensadores religiosos para debatir si sus modelos pueden experimentar "salud mental" o sufrimiento. Una investigación de The New York Times reveló que la empresa aborda a su sistema Claude bajo la posibilidad de que desarrolle estados emocionales, según expuso el cofundador de la compañía, Christopher Olah, ante expertos de diversas confesiones.
Por su parte, el papa León XIV rechazó la existencia de consciencia artificial en su encíclica "Magnifica Humanitas". El pontífice sostuvo que los algoritmos carecen de cuerpo, alegría o dolor, y llamó a "desarmar" la inteligencia artificial —comparándola con la amenaza nuclear— para evitar que la persona humana quede reducida a mercancía o a un engranaje técnico.
Durante las sesiones, el equipo de Anthropic mostró los llamados "vectores emocionales", neuronas artificiales asociadas a respuestas de miedo, ira o tristeza. Ante estas demostraciones, asistentes como el rabino Mois Navon y la filósofa Meghan Sullivan señalaron que la directiva de la empresa interactúa con el sistema como si fuera un ser consciente.
Pese a admitir que no existe prueba científica de tal consciencia, la firma aplica medidas concretas basándose en la duda, permitiendo que Claude termine conversaciones si considera que el usuario le da un trato abusivo. Olah defendió esta línea de investigación, asegurando que han detectado estructuras internas que reflejan funcionalmente procesos de introspección y dolor.
El cruce de posturas provocó momentos de tensión durante un evento en el Vaticano, donde Olah admitió que los laboratorios enfrentan incentivos comerciales en conflicto con la ética. Pese a las discrepancias sobre el estatus de las máquinas, el investigador pidió a la institución religiosa mantener una supervisión crítica sobre las grandes empresas tecnológicas.
En el cierre de su mensaje, el Papa llamó a la Iglesia y a la comunidad artística a aliarse para diferenciar la creación humana del contenido algorítmico. El debate expone las diferencias marcadas entre los creadores de esta tecnología y las autoridades religiosas que exigen frenar el avance sobre la condición humana.
(Con información de Infobae)