La Cancillería argentina ordenó este jueves la expulsión de Mohsen Soltani Tehrani, máximo representante diplomático de Irán en el país. El funcionario tiene un plazo de 48 horas para abandonar el territorio nacional tras ser declarado 'persona non grata'. Esta medida responde a las acusaciones "falsas y ofensivas" emitidas por el estado terrorista de Irán contra las autoridades locales.
La crisis diplomática se profundizó luego de que el presidente Javier Milei declarara a la Guardia Revolucionaria de Irán como grupo terrorista. Teherán reaccionó con ataques verbales e injerencias que Buenos Aires calificó de intolerables para su soberanía. El Ministerio de Relaciones Exteriores reafirmó que no permitirá agravios de un régimen que atenta contra la estabilidad.
— Cancillería Argentina 🇦🇷 (@Cancilleria_Ar) April 2, 2026
El comunicado oficial denunció la histórica falta de cooperación de Irán en las investigaciones de los atentados a la AMIA y la Embajada de Israel. Argentina reclama el incumplimiento sistemático de las órdenes de captura internacional contra los responsables de las masacres de 1992 y 1994. El gobierno actual ratificó su compromiso con la justicia frente a la impunidad iraní.
"Argentina no tolerará agravios ni injerencias indebidas y responderá con firmeza ante cualquier acción que afecte su soberanía".
Esta decisión se enmarca en el conflicto bélico que Irán mantiene contra Israel y Estados Unidos, los principales aliados estratégicos de Milei. Desde el inicio de las hostilidades el pasado 28 de febrero, Argentina ha alineado su política exterior con las potencias occidentales. La expulsión del diplomático marca el punto más bajo de la relación bilateral en décadas.

Expertos señalan que este movimiento refuerza la postura combativa de Argentina contra los regímenes que patrocinan el terrorismo global. La Casa Rosada busca aislar cualquier influencia de Teherán en el Cono Sur, priorizando la seguridad nacional y la alianza con el mundo libre. La salida de Soltani Tehrani simboliza una ruptura necesaria ante las provocaciones del fundamentalismo.
La decisión se fundamenta en el artículo 9 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961. El Gobierno argentino reafirmó su compromiso con la memoria de las víctimas y el acceso a la verdad sobre los ataques terroristas pasados. La medida ratifica el alineamiento geopolítico total de Buenos Aires con sus socios en el contexto de la guerra actual.