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Argentina suma seis cazas F-16 y avanza en la compra de helicópteros Black Hawk con EE. UU.

La Fuerza Aérea duplicará su flota operativa del programa Peace Condor a mediados de septiembre, mientras el Ejecutivo avanza en equipamiento para la defensa estratégica de fronteras e infraestructura clave

Argentina suma seis cazas F-16 y avanza en la compra de helicópteros Black Hawk con EE. UU.
Ilustración de UHN Plus.

El Gobierno argentino anunció que la Fuerza Aérea recibirá un segundo lote de seis cazas de combate F-16 Fighting Falcon durante la segunda quincena de septiembre de 2026. La entrega, compuesta por dos unidades biplazas F-16BM y cuatro monoplazas F-16AM procedentes de la Real Fuerza Aérea de Dinamarca, contempla escalas técnicas en España y Brasil con el respaldo operacional de aviones cisterna KC-135 Stratotanker de la Fuerza Aérea de Estados Unidos para efectuar reabastecimiento en vuelo sobre el Atlántico.

Con el arribo de este nuevo contingente de aeronaves supersónicas, el sistema de defensa nacional elevará a 12 su total de cazas F-16 operativos en el marco del programa Peace Condor, el cual prevé la incorporación paulatina de 24 cazas adquiridos mediante el contrato suscrito en abril de 2024. Mientras concluyen los trabajos de infraestructura en la VI Brigada Aérea de Tandil, las unidades operarán de forma provisoria desde el Área Material Río Cuarto, en la provincia de Córdoba, garantizando la interceptación inmediata y el resguardo soberano sobre las fronteras del país.

Paralelamente a la incorporación de los cazas, la administración nacional mantiene negociaciones avanzadas con el Departamento de Gurra de Estados Unidos para la adquisición de helicópteros de transporte táctico UH-60L Black Hawk, así como vehículos blindados Stryker y tecnología de protección ante ciberataques. La llegada de los sistemas Black Hawk buscará reemplazar de manera progresiva a los veteranos Bell UH-1H Huey del Batallón de Aviación de Combate 601 y cubrir el vacío operativo generado por el retiro de las aeronaves Super Puma, modernizando el despliegue del Ejército Argentino.

Las gestiones en materia de equipamiento bélico se enmarcan en el estrecho vínculo bilateral consolidado entre la Casa Rosada y la administración estadounidense. Las autoridades argentinas explicaron que estas adquisiciones responden a los desafíos de la guerra híbrida, orientando los recursos de defensa hacia la protección de infraestructura crítica como yacimientos energéticos en Vaca Muerta, gasoductos, centrales nucleares y pasos estratégicos en el Atlántico Sur y el estrecho de Magallanes.

El vocero presidencial Adrián Ravier definió la llegada de los nuevos sistemas de armas como un salto cualitativo e histórico para la seguridad nacional, subrayando que la capacidad supersónica de los interceptores permite una neutralización oportuna frente a posibles amenazas territoriales. Analistas y fuentes oficiales estimaron que, dado el ritmo sostenido de transferencia de unidades por parte del gobierno, la totalidad de la flota de 24 aviones F-16 podría estar plenamente desplegada en suelo argentino antes del cierre proyectado para 2028.


(Con información de Infobae y Radio Mitre)

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