La República Argentina votó el pasado lunes en la Asamblea General de las Naciones Unidas junto a Estados Unidos e Israel para rechazar un documento no vinculante impulsado por el organismo multilateral sobre prevención, preparación y respuesta ante futuras pandemias.
El texto fue ratificado por 153 naciones, mientras que Nueva Zelanda y Paraguay optaron por la abstención. La iniciativa pretendía fijar directrices globales sobre intercambio de datos genéticos de patógenos, regulación de patentes médicas y distribución de insumos sanitarios, un esquema fuertemente objetado por la delegación estadounidense al calificarlo de promotor de ideologías regulatorias que menoscaban la innovación y carecen de definición consensuada.
La decisión argentina reafirma el alineamiento doctrinario del presidente Javier Milei con la administración de Donald Trump y el Gobierno israelí. Esta convergencia ya se había puesto de manifiesto en votaciones clave del foro internacional, consolidando un bloque dispuesto a frenar la imposición de agendas burocráticas supranacionales sobre las decisiones de los Estados soberanos.
El pronunciamiento en Nueva York se produce además en un contexto donde el Ejecutivo argentino ya había concretado su salida formal de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en sintonía con la determinación de la Casa Blanca de retirar su financiamiento y membresía del ente multilateral por cuestionamientos a su desempeño y falta de transparencia.
Con este voto, Buenos Aires, Washington y Tel Aviv marcan una clara distancia frente a la injerencia de organismos globales en los esquemas de salud pública nacional, priorizando la soberanía de las decisiones sanitarias, el resguardo de la propiedad intelectual y la autonomía de los Estados frente a regulaciones multinacionales.
(Con información de La Nación y Prensa Latina)