La oficina del sheriff de la parroquia de Ascension, en el estado de Luisiana, arrestó formalmente a Joann Johnson, de 37 años, acusándola del cargo penal de homicidio por negligencia tras el ahogamiento del menor Ian Perez, de tres años de edad. El trágico suceso se registró en el patio trasero de una residencia ubicada en la localidad de Prairieville, un inmueble que funcionaba de manera clandestina como guardería infantil bajo un esquema informal de cuidado de menores. Los servicios de emergencia locales acudieron al domicilio tras recibir una llamada al 911 a las 15:50 horas, procediendo a ejecutar de inmediato maniobras intensivas de reanimación cardiopulmonar (RCP) sobre el infante.

La sustentación de los cargos penales por parte de la fiscalía y las fuerzas de seguridad locales se consolidó tras una rigurosa revisión de las cintas de las cámaras de vigilancia instaladas en el perímetro de la propiedad. Las filmaciones expusieron con crudeza que dos niños de corta edad jugaban de forma habitual en los márgenes de la alberca sin contar con vallas protectoras ni ningún tipo de dispositivo o barrera de seguridad industrial. Los peritajes forenses y las imágenes determinaron que la víctima cayó de manera accidental al agua y batalló por su vida durante varios minutos sin que la encargada advirtiera la situación.
El portavoz de la oficina del sheriff de la parroquia de Ascension, Donovan Jackson, ofreció declaraciones contundentes ante la prensa local para diferenciar un descuido involuntario de un acto flagrante de abandono de funciones de custodia. "Entendemos que los accidentes ocurren, que se puede perder de vista a un menor por uno o dos minutos, quizá cinco, pero dejarlo desatendido por más de 20 minutos constituye una negligencia clara y un problema penal grave", aseveró el vocero oficial.
Jackson detalló que la escena grabada por los dispositivos de seguridad es doblemente dolorosa, ya que muestra en una primera secuencia al pequeño Ian luchar desesperadamente por su vida en el agua y, posteriormente, expone la ausencia absoluta de un adulto responsable en el perímetro durante la fase posterior al ahogamiento.

Las indagatorias arrojaron además que Johnson operaba el establecimiento de resguardo infantil sin poseer ningún tipo de licencia comercial, certificación de primeros auxilios ni autorización oficial del estado de Luisiana. El cuidado de Ian Perez se basaba exclusivamente en un arreglo informal de confianza mutua establecido entre amigos de la familia, una modalidad que carece de inspecciones gubernamentales y que suele evadir las normativas estándar de seguridad residencial.
Ante el impacto comunitario provocado por la tragedia a las puertas del receso escolar estival, la jefatura del sheriff emitió un requerimiento obligatorio para que los propietarios de inmuebles con albercas instalen cercados perimetrales, especialmente si albergan a menores de edad que no pertenecen al núcleo familiar.
La imputada, quien evadió inicialmente la detención inmediata de las patrullas el día del suceso, optó finalmente por entregarse ante las dependencias judiciales el pasado miércoles, quedando sujeta a una fianza de 100.000 dólares para acceder a la libertad condicional. El Código Penal del estado de Luisiana estipula que, de ser hallada culpable en el juicio definitivo por homicidio por negligencia, Johnson podría enfrentar una sentencia efectiva de entre dos y diez años de prisión en una penitenciaría estatal.

A través de un comunicado emitido a los medios informativos, la familia de Ian Perez rindió un emotivo tributo al menor, describiéndolo como un infante sumamente carismático, amigable y desbordante de energía cotidiana. Los familiares relataron que al niño le entusiasmaba jugar con sus automóviles de juguete, sus bicicletas y que mantenía un lazo de afecto y compañerismo muy estrecho con su hermana mayor, Deyrin Pérez, de cinco años.
En el mismo pronunciamiento escrito, los allegados subrayaron el esfuerzo diario de la madre, una jefa de hogar soltera que trabajaba de forma constante para ofrecerle condiciones dignas de bienestar a sus dos hijos, quienes constituían el eje central de su vida y cuyas expectativas de futuro quedaron truncadas por la omisión del deber de cuidado de la niñera.
(Con información de Infobae e Fox News)