El secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Scott Bessent, mantuvo una consulta bilateral clave con la ministra de Finanzas de Japón, Satsuki Katayama, en la que ambas potencias reafirmaron la solidez de la alianza estratégica transpacífica. Durante la conversación, la representación del gobierno estadounidense enfatizó la prioridad de respaldar la divisa nipona y mantener una estrecha coordinación interinstitucional para vigilar el comportamiento y la volatilidad del mercado cambiario internacional.
Línea directa tras la cumbre entre Trump y Takaichi
El encuentro entre los jefes de las carteras económicas da seguimiento directo a las conversaciones de alto nivel sostenidas a principios de semana por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi. La reunión del Tesoro sirvió para afianzar los acuerdos políticos alcanzados en la cumbre de mandatarios, trasladando los compromisos geopolíticos a la gestión concreta de los mercados financieros y la estabilidad macroeconómica de ambas naciones.
"Tuve una llamada productiva con la ministra de Finanzas japonesa, Satsuki Katayama. Nuestra conversación se basó en la discusión del presidente Trump con la primera ministra Sanae Takaichi y reflejó la fuerza de la asociación entre EE. UU. y Japón. Discutimos la conveniencia de un yen fuerte que refleje los sólidos fundamentos económicos de Japón, y la importancia de mantener una estrecha comunicación sobre los mercados de divisas", puntualizó Bessent.
Preocupación por la infravaloración de la divisa y rendimientos soberanos
La clara postura de Washington a favor de la revalorización de la moneda asiática responde al diagnóstico compartido de que una cotización devaluada no se corresponde con la realidad productiva del país ni beneficia la estabilidad de la economía global. En los análisis del Tesoro estadounidense, un yen excesivamente débil no solo presiona la inflación interna en el archipiélago, sino que también ejerce efectos de arrastre al alza sobre los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE. UU. a través de los ajustes en la deuda soberana de Japón.
Por su parte, la ministra Katayama indicó ante los medios en Tokio que ambas administraciones coinciden en que la infravaloración del yen representa un problema técnico que debe corregirse, sugiriendo que las presiones bajistas en el mercado responderían a interpretaciones erróneas de los inversores. Las declaraciones abren el camino para disuadir los movimientos especulativos y consolidan el marco institucional ante posibles medidas de mitigación en los mercados de divisas.
El posicionamiento de Bessent refuerza las expectativas de los analistas sobre eventuales operaciones conjuntas para frenar la fluctuación desordenada de las monedas. Las autoridades financieras niponas ya han recordado que siguen vigentes las bases operativas acordadas en intervenciones cambiarias previas, al tiempo que fuentes del sector bancario confirmaron la ejecución de verificaciones de tipos de cambio (rate checks) en plazas internacionales, un procedimiento técnico habitualmente previo a la defensa directa de la divisa.
(Con información de Scott Bessent y Bloomberg)