El comisario de Energía, Dan Jørgensen, alertó sobre una perturbación prolongada del comercio energético internacional debido a las hostilidades en la región. Bruselas solicita preparar medidas coordinadas para asegurar el suministro de petróleo refinado tras el cierre del estrecho de Ormuz. La estabilidad europea depende ahora de la capacidad de respuesta ante este escenario bélico.
La Unión Europea recomienda aplicar el plan de diez puntos de la AIE, que incluye reducir límites de velocidad en las autopistas. Otras sugerencias voluntarias contemplan el fomento del teletrabajo y la restricción del acceso de vehículos privados a las grandes ciudades según su matrícula. Estas acciones buscan mitigar la volatilidad de precios causada por el conflicto.

Bruselas pide a las capitales mantener las refinerías a pleno funcionamiento y aplazar mantenimientos no urgentes para maximizar la producción interna. Se exhorta a los países a evitar medidas que incentiven el consumo o limiten la libre circulación de productos petrolíferos. El objetivo es fortalecer la autonomía energética mientras persistan los ataques diarios en la zona.
La seguridad del suministro cuenta con el respaldo de la liberación de 400 millones de barriles de reservas estratégicas coordinada por la AIE. No obstante, el almacenamiento comunitario ha caído ligeramente, situándose apenas por encima del 28% de su capacidad total. Esta situación obliga a las naciones europeas a actuar con previsión ante una guerra que no tiene un final cercano.
El G7 reafirmó su disposición para adoptar medidas necesarias que preserven la estabilidad del mercado frente al conflicto en el golfo Pérsico. Alemania, Francia e Italia, junto a sus aliados, analizan constantemente el impacto de la crisis en los precios de la energía. La coordinación internacional será vital para evitar un desabastecimiento provocado por la agresión regional.
Finalmente, el Ejecutivo comunitario cambió su discurso tras haber minimizado inicialmente el riesgo por la dependencia de importaciones. Aunque se consideraba que la UE estaba protegida, la prolongación de los combates de EE. UU. e Israel contra el estado terrorista ha forzado este nuevo plan de contingencia. Las decisiones tomadas este martes marcarán el rumbo de la economía europea.