Un buque de guerra de la Federación Rusa efectuó este martes varios disparos de advertencia contra un yate de propiedad civil y bandera británica. El incidente se registró en aguas internacionales del canal de la Mancha, específicamente a unas 20 millas náuticas (37 kilómetros) al sur de la isla inglesa de Wight, en el espacio que separa la costa del Reino Unido de la región de Normandía, en Francia. Las autoridades navales confirmaron que la agresión no dejó heridos ni daños materiales en la estructura de la embarcación civil.
De acuerdo con los reportes de inteligencia militar, los disparos fueron ejecutados presuntamente desde la fragata rusa Admiral Grigorovich en torno a las 11:40 horas (10:40 GMT). Tras el ataque, el Ministerio de Defensa de Rusia emitió un comunicado en el que intentó justificar la maniobra del comandante de la fragata, alegando que el yate civil se había aproximado de forma "peligrosa" a su posición. Según la versión del Kremlin dirigida por Andréi Beloúsov, la tripulación militar recurrió al uso de armas ligeras tras haber lanzado previamente bengalas y señales acústicas que supuestamente no fueron atendidas por los civiles.
El Ministerio de Defensa británico ratificó que mantiene abierta una investigación exhaustiva para esclarecer las circunstancias exactas de lo ocurrido en el estrecho. En el momento de las detonaciones, la fragata Admiral Grigorovich estaba siendo monitorizada y escoltada por el patrullero HMS Mersey de la Marina Real (Royal Navy), una práctica de vigilancia que realiza el Reino Unido sobre las unidades de la flota de Moscú que atraviesan el canal de la Mancha de manera regular.
Después de reportarse el ataque con armas de fuego ligeras, el mando naval británico ordenó el despliegue de una embarcación auxiliar procedente del patrullero HMS Tyne. Las unidades de rescate interceptaron el yate civil para brindar asistencia directa a los tripulantes, constatar su estado de salud tras la situación de peligro y recabar testimonios claves e información técnica sobre la trayectoria de los proyectiles rusos. Una vez verificado el bienestar de la tripulación británica, la nave de recreo pudo continuar con su plan de navegación previsto.
Fuentes del sector de la defensa británica aclararon a medios locales y agencias internacionales que, según los análisis preliminares de campo, este suceso no guarda una relación operativa directa con el abordaje ejecutado el pasado domingo por las fuerzas especiales del Reino Unido en aguas del mismo canal. En dicha operación previa, las autoridades británicas interceptaron y detuvieron al petrolero Smyrtos, una embarcación señalada de pertenecer a la denominada "flota fantasma" o clandestina con la que el régimen de Vladímir Putin intenta evadir los cercos económicos de Occidente.
Precisamente este martes, el capitán del petrolero sancionado, el ciudadano indio Ajay Pant, de 38 años, compareció ante un tribunal de instrucción inglés tras ser imputado formalmente por el delito de suministro y entrega ilegal de crudo procedente de Rusia a terceros países. Estas acciones violan de forma directa las sanciones internacionales impuestas a Moscú tras su invasión a Ucrania en 2022. Pese a que la justicia no vincula ambos eventos, la hostilidad de la fragata rusa demuestra la creciente fricción militar en el canal de la Mancha ante el estrangulamiento de los activos logísticos de Rusia en Europa.
(Con información de El Confidencial y Euro News)