Una multitudinaria movilización convocada en las calles de Ginebra para rechazar la inminente cumbre de mandatarios del G7 derivó este domingo en graves disturbios y destrozos materiales en el centro de la ciudad suiza. La protesta social, que reunió a activistas de diversas organizaciones internacionales, se tornó violenta cuando facciones radicalizadas comenzaron a atacar el mobiliario público y comercial.
Las fuerzas de seguridad locales intervinieron de forma inmediata para intentar contener los focos de insurrección mediante el uso de gases lacrimógenos y camiones hidrantes. El despliegue preventivo se había planificado con semanas de antelación debido a la cercanía de la localidad francesa de Évian-les-Bains, sede del encuentro anual de las potencias globalistas.

Los reportes de las corporaciones policiales locales estimaron una concurrencia aproximada de 20.000 manifestantes, registrando de igual forma la infiltración de al menos 600 extremistas del denominado Black Bloc. Los sectores vandálicos se desprendieron deliberadamente del recorrido autorizado por las instituciones municipales para iniciar ataques coordinados con objetos contundentes, piedras y artefactos pirotécnicos contra las líneas defensivas de la gendarmería.
Los enfrentamientos armados y las detonaciones menores se propagaron con rapidez hacia las avenidas aledañas al distrito internacional de la urbe, obligando al acordonamiento total de los edificios de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para impedir su ocupación física.
Las acciones de sabotaje civil provocaron cuantiosos daños materiales en la infraestructura urbana, afectando directamente a múltiples sucursales bancarias y multinacionales corporativas situadas en el eje comercial de la metrópoli helvética. Pese a que numerosos comerciantes minoristas habían resguardado sus escaparates con paneles de madera maciza por precaución, los encapuchados lograron romper los accesos y destrozar la propiedad privada.

En las redes sociales se viralizaron con prontitud registros de barricadas de neumáticos y automóviles particulares incendiados en plena vía pública, escenas que forzaron la parálisis absoluta del sistema de transporte terrestre y el despliegue de helicópteros de vigilancia.
La jornada de agitación civil se inició durante las primeras horas de la mañana con un perfil marcadamente pacífico, coincidiendo temporalmente con actos programados por colectivos feministas de izquierda. A medida que avanzaba la tarde, las principales avenidas se inundaron de pancartas con consignas ideológicas, reclamos por el cambio climático y discursos dirigidos contra el orden económico global.
El operativo preventivo coordinado entre Suiza y Francia se diseñó bajo el amparo de los amargos recuerdos históricos de los violentos disturbios del año 2003, cuando la misma cumbre internacional desató el caos regional. En el territorio fronterizo francés, la administración del presidente Daniel Noboa y el palacio del Elíseo ordenaron el acantonamiento estratégico de más de 13.000 efectivos militares y de la gendarmería nacional.
El cierre temporal de los pasos limítrofes y la rigurosa restricción de las vías de acceso vehicular buscan aislar por completo el complejo hotelero donde se congregarán las delegaciones presidenciales para evitar el boicot de las deliberaciones.
La cumbre formal del G7 iniciará sus sesiones de trabajo este lunes, enfocando sus paneles de debate político en la guerra de Ucrania y Oriente Medio, así como en la reconfiguración de las finanzas transnacionales. En Ginebra, los comisionados policiales ratificaron que la orden de evacuación masiva se ejecutó tras constatar que los cabecillas izquierdistas vulneraron de forma sistemática los acuerdos de convivencia urbana de la confederación.
(Con información de Infobae, AFP, EFE y AP)