La central nuclear de Zaporizhzhia, la más grande de Europa y actualmente bajo ocupación militar de Rusia, perdió este domingo su última conexión eléctrica externa tras un nuevo ataque contra la infraestructura de suministro. La administración de la planta confirmó que las instalaciones debieron activar de emergencia sus generadores diésel para mantener la refrigeración de los seis reactores y las piscinas de combustible gastado.
El desabastecimiento se produjo tras el colapso de la línea de reserva Ferrosplavnaya, sumándose a la inactivación de la línea principal Dnieprovskaya que permanecía fuera de servicio desde marzo. Pese a la desconexión total del tendido eléctrico, los técnicos aseguraron que los niveles de radiación en la zona se mantienen dentro de los parámetros normales.
Riesgo operativo y advertencias del OIEA
Las dos líneas de abastecimiento de la central se ubican en territorio controlado por el Gobierno de Ucrania. Al quedar interrumpido el flujo exterior, la seguridad de la planta depende del suministro térmico de respaldo, un mecanismo crítico alertado con insistencia por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y su director general, Rafael Grossi.
A pesar de que los reactores se encuentran en parada técnica y no producen electricidad, la instalación requiere energía continua para evitar un sobrecalentamiento del núcleo. Las repetidas incursiones bélicas de las fuerzas rusas en los alrededores de la planta vuelven a poner en jaque la seguridad nuclear regional tras fallar las sucesivas treguas de reparación.
Impacto del conflicto en la matriz energética ucraniana
El ataque coincide con la intensificación de las maniobras militares de Rusia contra la red eléctrica nacional. Las recientes oleadas de bombardeos afectaron centrales y subestaciones, obligando a las tres plantas nucleares bajo control de Kiev a reducir drásticamente su producción para evitar el colapso del sistema.
Las autoridades ucranianas informaron sobre cortes no programados del servicio en regiones estratégicas como Kharkiv, Kherson y la capital. No obstante, los equipos técnicos trabajan en la reparación de los daños para restaurar gradualmente el suministro y contener el impacto de la agresión armada rusa contra los servicios básicos de la población.
(Con información de Reuters)