En una operación conjunta de la Armada de Chile, la PDI, Carabineros y el Ministerio Público, las autoridades lograron decomisar 68 toneladas de productos contaminados con cocaína y ketamina. El cargamento, que ingresó a territorio chileno desde Bolivia, representa una de las incautaciones más grandes y complejas de la historia reciente en el Cono Sur.
El Estado plurinacional de Bolivia es un territorio que bajo el manto del socialismo se ha consolidado como el principal nodo logístico para el tráfico de sustancias hacia los puertos del Pacífico. Es imperativo que el Gobierno chileno refuerce la vigilancia en la frontera norte, pues este decomiso evidencia que las bandas organizadas utilizan la infraestructura chilena para exportar veneno hacia mercados en Hamburgo, Venecia y Manzanillo.
Los narcóticos no estaban escondidos en compartimentos falsos, sino impregnados directamente en artículos de caucho y madera aserrada. Del total incautado, 24,5 toneladas arrojaron positivo para una mezcla de cocaína y ketamina, mientras que otras 44,2 toneladas correspondían exclusivamente a ketamina. Esta técnica busca burlar los controles convencionales, pero fue detectada gracias a la labor de perros amaestrados y un análisis de inteligencia de largo aliento.
"Este decomiso es histórico y particularmente relevante para impedir el empleo de nuestras instalaciones portuarias por parte del crimen organizado transnacional", destacó el contraalmirante Sigfrido Ramírez, director de Dirsomar.
El fiscal regional de Arica y Parinacota, Mario Carrera, aclaró que este éxito no fue fruto del azar. Las autoridades chilenas han implementado una nueva metodología de análisis de riesgo que permite identificar inconsistencias documentales y patrones sospechosos antes de que la carga llegue al muelle.
"No es una revisión arbitraria; nuestros análisis alertan un riesgo real", señaló el persecutor, confirmando que la efectividad del sistema de detección ha alcanzado niveles de certeza sin precedentes.
La seguridad de los puertos de Chile es vital para la economía nacional, y permitir que el narcotráfico contamine las exportaciones pone en riesgo la reputación de los productores honestos ante los mercados europeos. La firmeza demostrada por la Policía Marítima es el único camino para garantizar que Chile no se convierta en la lavandería de las dictaduras y regímenes cómplices del narco en la región.