El presidente José Antonio Kast promulgó este viernes la reforma constitucional que moderniza a Gendarmería de Chile. Durante la ceremonia, celebrada en la Escuela de Formación Penitenciaria de Santiago, el mandatario selló el traspaso de la institución desde el Ministerio de Justicia hacia el Ministerio de Seguridad. Con este movimiento, Gendarmería deja de ser vista meramente como un cuerpo de custodia para integrarse formalmente en el triunvirato estratégico de defensa interna, junto a Carabineros y la Policía de Investigaciones (PDI).
Para la administración de Kast, esta reforma es un paso decisivo para evitar que las cárceles chilenas sigan el camino de degradación visto en otros países de la región. Al dotar a Gendarmería de un estatus equivalente al de las fuerzas policiales, el Gobierno busca unificar la conducción estratégica y garantizar que la información recolectada dentro de los penales sea utilizada como inteligencia de primer nivel. El objetivo es impedir que los centros penitenciarios funcionen como oficinas de despacho para el crimen organizado y las organizaciones transnacionales que amenazan la estabilidad del país.
“Nuestras cárceles han pasado por momentos difíciles y, antes de que pasen a convertirse en centros de operación del crimen organizado, tenemos que actuar. Esta inteligencia debe ser un insumo para decisiones trascendentes”, sostuvo Kast durante su intervención.
La ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, enfatizó que este proceso se llevará a cabo de manera gradual y responsable, subrayando que no se trata de un simple cambio administrativo, sino de una transformación profunda de la seguridad del Estado. La funcionaria destacó que el nuevo marco institucional permitirá enfrentar con mayor eficacia los desafíos del sistema penitenciario, fortaleciendo la coordinación entre los diversos organismos para dar una respuesta contundente al avance de la delincuencia bajo una visión unificada.

A pesar de la trascendencia del anuncio, el camino no estuvo exento de dificultades. El director de Gendarmería, Rubén Pérez, recordó la resistencia interna de sectores que intentaron desalentar el cambio con argumentos sobre un supuesto menoscabo laboral. Sin embargo, Pérez fue enfático al señalar que esta reforma es la herramienta necesaria para extirpar "el cáncer de la indisciplina y la corrupción" que acecha a las instituciones penitenciarias. La voluntad política del Ejecutivo ha sido clave para superar estos obstáculos y reafirmar el principio de autoridad dentro del sistema.
“Hay personas que quieren sacarnos del foco y confundirlos, pero afortunadamente ha habido una reacción de Estado y voluntad política que nosotros valoramos”, afirmó el director Pérez ante los uniformados.
En un gesto de madurez republicana, el presidente Kast hizo un reconocimiento al Parlamento y, al gobierno anterior de Gabriel Boric, por haber iniciado los pasos hacia esta difícil tarea. No obstante, es bajo el actual mandato conservador donde la reforma adquiere su verdadero carácter operativo, alineándose con las políticas de "mano dura" que demandan los ciudadanos.