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Cierran laboratorio en Wisconsin: 475 perros beagle se salvan de experimentos

La organización Big Dog Ranch Rescue logró un acuerdo para el cese permanente de operaciones de Ridglan Farms; los 475 caninos restantes serán preparados para su adopción

Cierran laboratorio en Wisconsin: 475 perros beagle se salvan de experimentos
AP/Scott Bauer.

Ridglan Farms, un centro de cría de beagles ubicado en la localidad de Blue Mounds, Wisconsin, cesará por completo todas sus operaciones comerciales y de laboratorio tras alcanzar un acuerdo formal con la organización norteamericana Big Dog Ranch Rescue. El pacto establece el traslado inmediato de los 475 beagles que aún permanecían en las instalaciones, impidiendo que sigan siendo utilizados en dolorosas pruebas industriales.

La fundadora de Big Dog Ranch Rescue, Lauree Simmons, anunció en una rueda de prensa que el desalojo total de los ejemplares se ejecutará de forma progresiva a partir de esta semana y se extenderá hasta el mes de agosto, momento en el cual no quedará un solo animal dentro de los caniles de la corporación. Según detallaron los portavoces, los caninos serán distribuidos entre diversas redes de rescate aliadas y las sedes principales de la fundación en Florida y Alabama.

Una vez allí, los animales recibirán atención veterinaria integral, serán esterilizados o castrados, y pasarán por un proceso de readaptación con el fin de prepararlos para ser adoptados por familias estadounidenses. El desmantelamiento de este centro de experimentación ocurre tras un primer acercamiento ocurrido en el mes de abril, fecha en la que Big Dog Ranch Rescue y el Centro para una Economía Humana lograron comprar un lote inicial de aproximadamente 1.500 de los 2.000 beagles que albergaba la granja.

AP.

Tras esa adquisición masiva, de forma posterior, abogados defensores de los derechos de los animales recurrieron a los tribunales federales para solicitar una orden de protección sobre los 500 ejemplares restantes, forzando la negociación final que determinó el cese permanente de las actividades de venta, cría y testeo biológico de la empresa de Wisconsin. La clausura de Ridglan Farms es el resultado de años de persistente presión por parte de organizaciones globales como Personas por el Trato Ético de los Animales (PETA) y el Proyecto de Defensa Legal de Activistas Animales de la Universidad de Denver.

La instalación venía arrastrando un historial de seguridad y denuncias penales por crueldad. En octubre pasado, la firma acordó con un fiscal especial la entrega de su licencia estatal de cría (con efecto a partir del 1 de julio) para evitar ser procesada por cargos de delito grave por maltrato animal, luego de que peritajes oficiales determinaran que el personal realizaba procedimientos oculares que violaban flagrantemente las normativas veterinarias del estado.

Debido al temperamento dócil y al tamaño compacto que caracteriza a la raza beagle, estos perros han sido históricamente los más utilizados por laboratorios para pruebas de toxicología y dosificación de químicos, un sistema que las entidades protectoras exigen reemplazar de forma definitiva por métodos científicos de vanguardia e informática superior.

Por su parte, los directivos de Ridglan Farms emitieron una declaración escrita asegurando que todos los animales transferidos se encuentran "felices y saludables" y cuentan con las debidas certificaciones de inspección de las agencias federales. La empresa, que siempre negó las acusaciones de tortura, expresó su deseo de que el cierre de las instalaciones ponga fin a lo que llamaron una "campaña de acoso de años" dirigida contra sus trabajadores y vecinos.


(Con información de Associated Press y The Guardian)

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