La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, fue contundente al justificar la ausencia de Colombia en la nueva coalición militar: "No creo que todavía estemos viendo el nivel de cooperación que nos gustaría por parte del Gobierno de Colombia para invitarlos al evento Escudo de las Américas". Leavitt dejó claro que, aunque la organización busca expandirse, la participación colombiana está condicionada a un cambio en su postura actual.

El "Escudo de las Américas" es una alianza de seguridad presentada el pasado 7 de marzo por el presidente Donald Trump en Miami, junto a diversos mandatarios de derecha de la región. La iniciativa tiene como objetivo central coordinar estrategias militares y operativas para desmantelar estructuras de narcotráfico, un área donde Washington ha mostrado su descontento con la gestión del socialista Petro.
Por su parte, el izquierdista Gustavo Petro intentó descalificar la eficacia de esta alianza al afirmar que, con países que él calificó de "pequeños y débiles", el proyecto está destinado al fracaso. Con esta postura, el mandatario colombiano busca desviar la atención sobre los resultados insuficientes de su propia administración, ignorando que la exclusión es una respuesta directa a su falta de voluntad para combatir frontalmente al narcotráfico.
La relación entre ambas administraciones ha sido compleja. Aunque hubo un acercamiento diplomático en la Casa Blanca durante el mes de febrero, las tensiones persisten debido a las diferencias sobre cómo ejecutar la política antidrogas. Washington ha reiterado que la cooperación debe ser tangible y alineada estrictamente con los estándares de seguridad de Estados Unidos.
Finalmente, la Casa Blanca mantiene abierta la posibilidad de invitar a otros países en el futuro. Sin embargo, la portavoz Karoline Leavitt enfatizó que la prioridad de la administración Trump es garantizar que los miembros de la coalición compartan la misma visión operativa para asegurar el éxito de las operaciones en todo el continente.