La barbarie del narcoterrorismo volvió a golpear a las familias colombianas tras un atentado con explosivos registrado cerca de una base militar en el municipio de Planadas, departamento del Tolima, que dejó un saldo de cuatro personas fallecidas, entre ellas una bebé de tan solo dos meses de vida, además de múltiples heridos y severos daños materiales.
El ataque se perpetró la noche del domingo 1 de noviembre cuando un camión de carga repleto de explosivos detonó en el barrio Los Mangos, en las inmediaciones del batallón del Ejército Nacional. La onda expansiva destruyó infraestructura hospitalaria, un colegio, viviendas residenciales y locales comerciales, dejando las calles cubiertas de escombros. Reportes del alcalde local, Juan Camilo Hueje, y de vecinos de la zona confirmaron además el avistamiento de drones armados sobrevolando el casco urbano.
La gobernadora del Tolima, Adriana Matiz, condenó la acción criminal a través de sus canales oficiales:
"Con profundo dolor informo que el atentado en Planadas deja un saldo preliminar de cuatro personas fallecidas, entre ellas una bebé de apenas dos meses de vida. Un acto vil y criminal que rechazamos con absoluta contundencia. Atentar contra la población civil y nuestros soldados es cruzar una línea que no vamos a tolerar".
Contraofensiva estatal
La arremetida terrorista en el Tolima ocurre en el marco de la ofensiva militar y de combate frontal contra los campamentos guerrilleros e irregulares promovida por la administración del presidente Abelardo de la Espriella desde su llegada al poder. Frente a las acciones de las bandas narco-criminales que buscan sembrar el caos en el país, el Ejecutivo federal ha respondido con el despliegue del Ejército y la militarización de zonas estratégicas, como la ciudad fronteriza de Cúcuta y el distrito turístico de Santa Marta.
Las fuerzas de seguridad e inteligencia militar se desplegaron en Planadas para asegurar el perímetro, prestar auxilio a las familias afectadas y neutralizar cualquier amenaza residual de drones en la zona, ratificando el compromiso del Estado de no ceder un solo centímetro de territorio ante la delincuencia organizada.
(Con información de DW y Revista Semana)