La Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (FUNVISIS) registró la mañana de este viernes, a las 10:53 a.m. hora local, un nuevo movimiento sísmico de magnitud 3,9 en la región costera del país. De acuerdo con el reporte técnico del organismo especializado, el epicentro del temblor se localizó exactamente a 10 kilómetros al noreste de la población de Naiguatá, en el estado La Guaira, situándose en las coordenadas geográficas 10.705 N y -66.709 O. Las estaciones de monitoreo determinaron de manera preliminar que el foco del evento se ubicó a una profundidad superficial de 9,9 kilómetros, lo que permitió que fuera percibido con intensidad leve a moderada por los habitantes de la franja litoral y de algunas zonas altas de la Gran Caracas.

A pesar de la natural alarma que genera cualquier actividad telúrica entre la población civil, comisiones mixtas del cuerpo de Bomberos de La Guaira y las direcciones de Protección Civil estatal informaron que, tras los primeros recorridos de inspección técnica, no se han reportado pérdidas humanas, heridos ni daños materiales de consideración. El sismo de este viernes se suma a la cadena de eventos menores que mantienen en alerta a los organismos de seguridad ciudadana.
Los datos oficiales confirman que este temblor constituye una más de las 1.076 réplicas acumuladas en el norte de Venezuela desde el trágico doblete sísmico del pasado 24 de junio. En aquella oportunidad, dos destructores terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 asolaron la infraestructura del país con una diferencia de apenas 39 segundos entre ambos focos, liberando una cantidad masiva de energía que modificó los esfuerzos tectónicos de la falla de San Sebastián.
La constante repetición de estas réplicas mantiene en una situación de alta complejidad técnica a las comisiones de ingeniería de desastres nacionales e internacionales que trabajan en la remoción de escombros en La Guaira. Los expertos en sismología han reiterado que este proceso de liberación secundaria de energía puede prolongarse durante varias semanas o incluso meses, por lo que las vibraciones menores continuarán manifestándose de manera regular en el corredor marítimo central a medida que el sistema de fallas locales recupere su estabilidad geomecánica.
(Con información de EFE y Monitoreamos)