El Gobierno de Corea del Sur anunció este martes la aprobación de una ayuda humanitaria adicional por un valor de 3,5 millones de dólares destinada a Venezuela. Estos recursos tienen como propósito central manejar las labores de reconstrucción y estabilización en las regiones que resultaron devastadas por el doble terremoto del pasado 24 de junio, una tragedia que mantiene movilizadas a las brigadas de rescate y asistencia en todo el territorio nacional.

De la suma total anunciada por las autoridades de Seúl, 3 millones de dólares serán transferidos y administrados de forma directa a través del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). El objetivo específico de esta asignación financiera es subsidiar y acelerar los trabajos técnicos de remoción de escombros, limpieza de vías principales y estabilización de terrenos en las comunidades costeras y urbanas que sufrieron los mayores niveles de colapso inmobiliario e infraestructural tras los sismos.
Además del componente económico, el Ministerio de Exteriores surcoreano coordinó el despacho logístico de 30 toneladas de cargamento especializado en asistencia habitacional de emergencia. Este lote humanitario, compuesto principalmente por carpas y tiendas de campaña de alta resistencia, posee un valor estimado de 500.000 dólares y fue gestionado a solicitud expresa de las autoridades venezolanas con el fin de brindar un resguardo digno y seguro a las miles de familias desplazadas que perdieron la totalidad de sus hogares.

Esta nueva asignación de fondos complementa los esfuerzos iniciales desplegados por Seúl a pocas horas de ocurrir el desastre el mes pasado, fecha en la que el gobierno surcoreano ya había comprometido una partida base de 5 millones de dólares para la atención primaria de salud y alimentación. Con este segundo tramo de asistencia técnica y de infraestructura, el apoyo global consolidado por Corea del Sur en favor de la población venezolana asciende a 8,5 millones de dólares.
La llegada de estos recursos e insumos surcoreanos se produce en un momento crítico para la gestión de la crisis interna en Venezuela. De acuerdo con los balances técnicos y demográficos más recientes provistos por los centros de atención de emergencias en el país, el doblete sísmico de magnitudes 7,2 y 7,5 ha dejado un saldo lamentable de más de 4.500 personas fallecidas, 17.000 heridos bajo asistencia médica y un total de 17.907 ciudadanos que han quedado desprovistos de vivienda permanente y dependen de la red de refugios.
(Con información de EFE y El Nacional)