Un restaurante galardonado con dos estrellas Michelin en Seúl enfrenta un proceso penal por infringir las normas de higiene alimentaria. La fiscalía surcoreana solicitó un año de prisión y multas de hasta 20 millones de wones contra el propietario por utilizar hormigas no autorizadas como ingrediente. La causa judicial evidencia el debate entre la estricta regulación estatal y el uso de técnicas de vanguardia en la alta cocina.
La investigación oficial comenzó tras la detección de publicaciones en internet por parte del Ministerio de Seguridad Alimentaria y Farmacéutica. Las autoridades acusaron al establecimiento de importar hormigas secas desde Estados Unidos y Tailandia para decorar un sorbete. La legislación local admite únicamente diez especies de insectos para consumo humano, grupo en el que no se incluyen las hormigas sin una autorización previa.

De acuerdo con los cómputos presentados por el Ministerio público, el plato se vendió en más de 12.000 ocasiones, generando ingresos por unos 80.000 dólares. Sin embargo, la defensa del restaurante cuestionó los cálculos de la fiscalía y sostuvo que el ingrediente se ofreció de forma opcional a los clientes. El expediente constituye una de las controversias regulatorias más relevantes del sector gastronómico en el país asiático.
En su declaración ante el tribunal, el cocinero explicó que aprendió la técnica durante sus años de formación profesional en Estados Unidos y Europa. El chef argumentó que buscaba aportar acidez y nuevas texturas, práctica habitual en varios países donde el uso de insectos es legal. Asimismo, afirmó que desconocía la prohibición normativa aplicable a este ingrediente en el territorio surcoreano.
Por su parte, los representantes del Ministerio fiscal defendieron la necesidad de aplicar la ley vigente para garantizar la seguridad de los consumidores. En contraste, los sectores vinculados a la gastronomía pidieron adecuar los marcos regulatorios para evitar la pérdida de competitividad frente a tendencias internacionales. La controversia refleja la complejidad de armonizar el control sanitario con la experimentación culinaria.

El tribunal a cargo de la causa fijó la lectura de la sentencia para el próximo 2 de septiembre tras la conclusión de las audiencias. La resolución judicial sentará un precedente sobre los límites legales aplicables a los establecimientos de restauración en la nación asiática. El fallo definirá si la normativa sobre higiene se mantiene inflexible o si se abren mecanismos de actualización.
El desenlace del litigio será evaluado por los actores de la industria de la alimentación para determinar el margen de actuación en la cocina de autor. Las asociaciones empresariales permanecen atentas al veredicto final por las implicaciones que podría tener en la adopción de ingredientes no convencionales. La decisión marcará la pauta sobre la aplicación de sanciones sanitarias en el ámbito gastronómico.
(Con información de Infobae)