Costa Rica registró un aumento inédito en la incautación de cocaína durante el primer trimestre de 2026. El Ministerio de Seguridad Pública informó que el volumen confiscado pasó de 3 toneladas en 2025 a más de 12 toneladas este año. Este avance refleja una aceleración en la capacidad de las fuerzas policiales para interceptar cargamentos de gran escala.

El ministro de Seguridad Pública, Mario Zamora, atribuyó este récord a la alianza con organismos internacionales. "Este 2026 lo iniciamos con el pie derecho, rompiendo récords de captura de drogas", afirmó el funcionario. Zamora precisó que este año representa un punto de quiebre en la eficacia del control de rutas marítimas y terrestres.
El incremento operativo también impactó el retiro de otras sustancias ilícitas en el mercado nacional. Las autoridades reportaron que el decomiso de marihuana casi se cuadruplicó, pasando de una tonelada a cerca de 4 toneladas de enero a marzo. En paralelo, las dosis de crack confiscadas ascendieron a 20,900 unidades en el inicio del año.
La cooperación con Estados Unidos ha sido fundamental para alcanzar estas cifras mediante el patrullaje conjunto. El presidente Rodrigo Chaves agradeció el apoyo aliado, calificándolo como vital para enfrentar el crimen organizado. Esta colaboración permitió interceptar recientemente una embarcación en el Pacífico con 4.4 toneladas de droga y tripulación extranjera.

Investigaciones policiales señalan que gran parte del narcótico decomisado pertenece a organizaciones como el Cartel del Golfo de Urabá. Estos grupos involucran a exmiembros de las FARC para trasladar mercancía hacia el norte. La vigilancia reforzada en fronteras y aguas territoriales busca cerrar definitivamente estos espacios de tránsito ilegal.
La intensificación de los controles permitió a la Fuerza Pública identificar nuevas tácticas de los traficantes. Mario Zamora enfatizó que el trabajo actual supera cualquier registro previo para un primer trimestre, evidenciando un salto en la capacidad operativa estatal. Los despliegues han sido clave para detectar cargamentos ocultos en contenedores y naves sospechosas.
El gobierno proyecta mantener la presión operativa durante el año para limitar el alcance de las bandas locales. La articulación con cuerpos judiciales facilita la detención de personas vinculadas al tráfico de estupefacientes. Estas acciones forman parte de la estrategia nacional que prioriza la vigilancia en los puntos críticos detectados por inteligencia.
El Ministerio de Seguridad Pública informó que consolidará el control sobre los corredores estratégicos marítimos y terrestres. El uso de tecnología avanzada y la profesionalización policial son ejes centrales para sostener estas métricas. Las autoridades continuarán monitoreando las rutas de tránsito para evitar que el territorio funcione como plataforma de logística criminal.