Cuba sufrirá hoy cortes eléctricos que afectarán a más de la mitad del país de forma simultánea, según la estatal Unión Eléctrica. La generación estimada apenas alcanzará los 1.445 MW frente a una demanda de 3.000 MW. Esta situación crítica mantiene a territorios fuera de la capital con apagones de hasta dos días seguidos.

El colapso responde a un sistema obsoleto y a la falta de combustible tras el asedio petrolero iniciado en enero. Actualmente, seis de las dieciséis unidades termoeléctricas están fuera de servicio por averías o mantenimiento. Además, el 40 % de la generación basada en motores diésel permanece paralizada por la carencia de suministros.
En medio de la emergencia, el petrolero ruso Anatoli Kolodkin arribó a la isla con 740.000 barriles de crudo. Se trata del primer cargamento de este tipo en tres meses, lo que representa un alivio momentáneo para el régimen. Sin embargo, los expertos advierten que procesar y distribuir este combustible tomará al menos 20 días adicionales.
El combustible importado se destinará prioritariamente a la generación distribuida y a centros críticos como hospitales. El director de CUPET, Irenaldo Pérez, señaló que también se producirá gasolina para aliviar la escasez en el transporte. Pese al envío, la isla solo produce 40.000 de los 100.000 barriles diarios que requiere su economía.

La infraestructura eléctrica cubana muestra signos de un deterioro estructural profundo que dificulta cualquier recuperación rápida. La dependencia de las importaciones de crudo de aliados como Rusia es vital ante el bloqueo de otras fuentes. La población continúa enfrentando jornadas de más de 15 horas sin suministro en condiciones de precariedad extrema.
"El diésel será para la generación distribuida de electricidad y actividades esenciales de la economía".
La llegada del crudo ruso no garantiza el fin de los cortes, sino una gestión paliativa de la crisis actual. El déficit energético sigue siendo la principal amenaza para la estabilidad social y económica en el archipiélago. El gobierno cubano apuesta por el refinado local para intentar estabilizar el sistema antes de que finalice el mes de abril.