La presidente encargada del régimen de Venezuela, Delcy Rodríguez, avanzó en una reconfiguración integral de la cúpula militar al designar nuevos jefes en la Aviación, la Armada y la Milicia, en una serie de movimientos que refuerzan el control del régimen sobre las Fuerzas Armadas.
El Gobierno confirmó el nombramiento de Royman Hernández Briceño como comandante general de la Aviación Militar, Jorge Agüero Montes al frente de la Armada y Nayade Lockiby Belmonte como jefe de la Milicia, en reemplazo de autoridades que ocupaban esos cargos desde 2024.
Los cambios se producen en el marco de una renovación más amplia del alto mando castrense, impulsada directamente por Rodríguez, que también incluyó la designación de Gustavo González López como nuevo ministro de Defensa, en sustitución de Vladimir Padrino López, quien llevaba más de una década en el cargo.

La decisión marca un punto de inflexión en la estructura militar del país. González López, figura clave del aparato de inteligencia del régimen, asumió el control del Ministerio de Defensa tras haber liderado organismos como el Sebin y la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), ambos señalados por organismos internacionales por violaciones de derechos humanos.

En paralelo, también fue removido el jefe del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), Domingo Hernández Lárez, quien había sido sancionado por Estados Unidos.
La renovación alcanza a todos los componentes principales de la Fuerza Armada, en lo que se interpreta como una reestructuración destinada a consolidar la lealtad interna del aparato militar en un contexto de alta presión política y externa.
En su mensaje oficial, Rodríguez destacó que el nuevo alto mando tendrá la misión de garantizar la soberanía, la estabilidad y la integridad territorial del país. “Trabajar incansablemente en la materialización de una Venezuela soberana”, señaló, al definir los lineamientos para los nuevos responsables.
Los perfiles designados reflejan trayectorias vinculadas a posiciones estratégicas dentro del sistema de defensa. Hernández Briceño, por ejemplo, se desempeñaba como jefe de la Región Estratégica de Defensa Integral Los Llanos, mientras que Agüero Montes había liderado la Zona Operativa de Defensa Integral en Nueva Esparta.
Por su parte, Belmonte asumió la conducción de la Milicia tras haber ocupado responsabilidades territoriales en áreas cercanas a Caracas, un espacio clave en el control político y social del país.
La renovación del alto mando militar se produce en un contexto marcado por la detención en Estados Unidos del dictador Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, lo que ha generado un reacomodamiento interno en las estructuras de poder del régimen.
En este escenario, la reconfiguración de las Fuerzas Armadas aparece como un movimiento estratégico para asegurar la cohesión interna y reforzar el control institucional, en medio de una crisis política, económica y social que continúa profundizándose.