En un hito para la minería nacional, la empresa canadiense Collective Mining anunció el descubrimiento del primer yacimiento de tungsteno en territorio colombiano. El hallazgo ocurrió de forma fortuita durante las labores de exploración que la compañía adelantaba desde hace más de seis años en el departamento de Caldas, donde buscaba inicialmente depósitos de oro, plata y cobre. El mineral fue detectado al examinar los núcleos de perforación con luz ultravioleta, revelando la presencia de esquelita (o scheelita), la materia prima fundamental para la extracción del tungsteno.
Conocido en la tabla periódica como wolframio (W), el tungsteno es uno de los metales más duros, densos y resistentes al calor del planeta. Su punto de fusión extremadamente alto lo convierte en un insumo insustituible para la fabricación de microchips, semiconductores, superprocesadores dedicados a la Inteligencia Artificial y equipos de alta precisión en las industrias aeroespacial, satelital y militar. En la vida cotidiana, su resistencia al desgaste permite la elaboración de herramientas industriales y brocas de alta durabilidad que no se deforman bajo fricción extrema.
El descubrimiento adquiere un valor extraordinario dado el monopolio global que ejerce China, país que controla cerca del 85% de la oferta mundial de este recurso crucial. En los mercados internacionales, la libra de tungsteno se cotiza entre 60 y 62 dólares. Contar con reservas en suelo colombiano posiciona al país dentro del mapa global de minerales críticos para la transición tecnológica y la seguridad industrial del bloque occidental.
Omar David Ossma, presidente de Collective Mining Colombia, detalló ante los medios que la puesta en marcha de este proyecto requerirá un capital de inversión (CAPEX) cercano a los 1.000 millones de dólares. La fase de construcción de la mina no solo optimizará la extracción combinada de tungsteno, oro, plata y cobre, sino que proyecta la generación de aproximadamente 4.000 empleos directos e indirectos, impulsando la reactivación económica del eje cafetero.
El equipo técnico de la minera relató que el hallazgo no formaba parte de los objetivos iniciales de la prospección. Fue la intuición de un experto geólogo, quien notó una anomalía visual en las rocas extraídas y solicitó la prueba de luz negra, lo que permitió que la esquelita resplandeciera en tonos blancos brillantes.
(Con información de Caracol Radio y El Colombiano)