El presidente de Estados Unidos Donald Trump confirmó que sostendrá una reunión con Kim Jong-un antes de que finalice el año. El anuncio se produjo durante una comparecencia ante la prensa en las instalaciones de la Casa Blanca. La iniciativa pretende reabrir los canales diplomáticos con el régimen comunista tras años de parálisis en las negociaciones.
La declaración ocurrió pocas horas después de que la hermana del dictador norcoreano negara tener registros de contactos recientes. Pese a desconocer los reportes de comunicación, la vocera aseguró que la relación personal entre ambos mandatarios se mantiene excelente. Las afirmaciones reflejan la cautela de la dictadura ante los acercamientos propuestos desde Washington.

En forma paralela, el Pentágono ordenó recortar la duración de las maniobras militares anuales ejecutadas junto a Corea del Sur. Las maniobras defensivas concluirán una semana antes de lo programado por instrucción expresa del presidente estadounidense. La decisión busca enviar un gesto de distensión a Pyongyang para facilitar el diálogo.
Por su parte, las autoridades defensivas de Seúl confirmaron el ajuste del calendario operativo a solicitud de la parte norteamericana. Los mandos militares aclararon que la modificación mantendrá la preparación estratégica de las tropas aliadas en la península. La medida descartó la ejecución de las fases correspondientes a contraofensivas simuladas.
Sin embargo, la diplomacia de la dictadura norcoreana calificó los ejercicios militares como actos de provocación inaceptables para la región. Los medios estatales insistieron en que la reducción de las prácticas no altera la naturaleza de las amenazas recibidas. El régimen mantiene su retórica de confrontación frente a la presencia de tropas extranjeras.

El gobierno de Corea del Sur admitió que no recibió notificación previa sobre el plan de recortar los simulacros militares. Autoridades de la cancillería expresaron su sorpresa ante la difusión pública de la medida a través de las redes sociales. Las diferencias evidencian tensiones logísticas en la coordinación bilateral del bloque aliado.
Estados Unidos mantiene un importante contingente militar permanente para resguardar la seguridad de la península coreana. La administración norteamericana confía en que el acercamiento directo con el dictador reduzca el peligro de escaladas bélicas. Los asesores trabajan en la logística de la cumbre para concretar el encuentro en el otoño.
(Con información de The Wall Street Journal y AP)