El presidente Donald Trump confirmó que las personas arrestadas por cargos de terrorismo en el Reino Unido planeaban ejecutar un ataque contra la base aérea RAF Fairford, instalación clave utilizada por las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. El líder republicano destacó que los sospechosos se encontraban bajo una estricta investigación y seguimiento conjunto entre los servicios de inteligencia de ambos países.
La operación policial se activó tras la detección de tres vehículos sospechosos que se desplazaban hacia el perímetro militar en Gloucestershire. Las autoridades británicas desplegaron a la Policía Antiterrorista y a personal especializado en desactivación de explosivos, procediendo a la detención de cinco individuos acusados de preparar actos terroristas y manipular sustancias peligrosas, asegurando la zona bajo protocolos de certeza jurídica e investigación preventiva.
Como medida cautelar para salvaguardar la integridad de la población civil, las fuerzas de seguridad evacuaron a 85 familias de la localidad de Whelford y establecieron un cordón de protección de 400 metros alrededor de las furgonetas interceptadas. Las unidades del ejército inspeccionaron los vehículos con tecnología robótica para descartar la presencia de artefactos activos, mientras la comunidad local fue trasladada temporalmente a centros de asistencia.
La base afectada alberga a la 501st Combat Support Wing de la Fuerza Aérea estadounidense, unidad administrativa que confirmó que ningún miembro del personal norteamericano resultó afectado durante las acciones. El enclave militar ha sido punto estratégico para operaciones defensivas en Oriente Medio, por lo que las agencias aliadas mantienen la máxima alerta para contrarrestar amenazas de regímenes como el de Irán.
Por su parte, el gobierno británico encabezado por Andy Burnham recibió informes detallados sobre la evolución del operativo y el estado de la investigación antiterrorista. Los portavoces del Ministerio de Defensa y del Interior, entre ellos Wes Streeting, agradecieron la rápida intervención de los servicios de emergencia, evitando un atentado de gran magnitud contra la infraestructura de soberanía nacional que comparten ambas potencias transatlánticas.
El operativo se da tras reportes de más de 300 incursiones de drones contra instalaciones militares en el Reino Unido durante el último año. Dichos incidentes han generado advertencias de las autoridades europeas sobre un incremento en operaciones de sabotaje atribuidas a intermediarios financiados por los gobiernos de Rusia e Irán dentro de territorio británico.
(Con información de Reuters)