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Donald Trump firma una orden ejecutiva para facilitar el despido de 8.000 funcionarios de alto rango

La Casa Blanca implementa la categoría "Política/Carrera Profesional" para destituir de forma expedita a los burócratas de nivel GS-15 o superior que obstaculicen deliberadamente las directivas del Poder Ejecutivo

Donald Trump firma una orden ejecutiva para facilitar el despido de 8.000 funcionarios de alto rango
El Presidente Donald Trump. REUTERS/ARCHIVO

El Presidente Donald Trump asestó un golpe definitivo contra las estructuras arraigadas del aparato estatal al firmar una orden ejecutiva queaprueba el despido de aproximadamente 8.000 funcionarios federales de alta jerarquía. La medida regulatoria, coordinada de manera conjunta entre la Casa Blanca y la Oficina de Gestión de Personal (OPM), reclasifica de forma inmediata estos puestos estratégicos bajo una nueva denominación jurídica denominada “Política/Carrera Profesional”.

Con esta modificación sustancial, las agencias federales quedan plenamente facultadas para destituir de manera fulminante y a voluntad a los empleados de confianza que presenten bajo rendimiento, cometan actos de corrupción o incurran en la subversión de las directivas presidenciales. La reforma impacta directamente al 97% de los funcionarios que ostentan el rango salarial GS-15 o superior —con remuneraciones anuales que rozan los 200.000 dólares—, un sector de la administración pública que hasta ahora utilizaba laberintos procedimentales para perpetuarse en sus cargos con total impunidad.

El Presidente Donald Trump. REUTERS/ARCHIVO

La purga legal impulsada por la administración republicana abarca puestos neurálgicos dentro del organigrama gubernamental, incluyendo a directores, jefes de gabinete, asesores sénior, analistas de políticas públicas y responsables de asuntos legislativos involucrados en la redacción de normativas federales. El sustento técnico de la Casa Blanca para ejecutar este reordenamiento estructural se basa en una reveladora encuesta interna, en la cual la mayoría de los altos burócratas en Washington admitió abiertamente que ignoraría una orden presidencial si esta no se alineaba con sus criterios personales.

El titular de la OPM, Scott Kupor, defendió la validez constitucional del decreto presidencial, argumentando que el nuevo esquema no penaliza la libertad de pensamiento de los trabajadores, sino que garantiza que los servidores públicos respondan con lealtad institucional al liderazgo electo en las urnas. La medida representa la consolidación definitiva de la histórica Orden Ejecutiva 13957 emitida originalmente en el primer periodo de Trump, la cual había sido revocada de forma inmediata por la gestión demócrata de Joe Biden para proteger los privilegios de la burocracia militante.

Esta reestructuración profunda de la alta burocracia se inscribe en un plan masivo de optimización fiscal que ha logrado reducir la plantilla del gobierno federal a su nivel más bajo desde el año 1966. Las estadísticas oficiales confirman que, desde octubre de 2024, unos 348.000 empleados públicos —equivalentes a más del 11% de la fuerza laboral estatal total— han causado baja de la administración mediante la aplicación de programas de indemnización voluntaria y planes de jubilación anticipada.

Aunque los sectores opositores esperaban que la recategorización afectara originalmente a un techo de 50.000 puestos, la Casa Blanca optó por un enfoque selectivo y quirúrgico centrado exclusivamente en las posiciones con capacidad real de influir en las políticas públicas, dejando abierta la posibilidad legal de expandir el universo de puestos evaluados si las circunstancias institucionales lo requieren.

Como era de esperarse, la implementación del decreto presidencial desató el rechazo unánime y visceral de las cúpulas sindicales y de las agrupaciones civiles ligadas al ala demócrata del Congreso. El presidente de la Federación Americana de Empleados del Gobierno, Everett Kelley, calificó la orden ejecutiva como un intento flagrante de desmantelar los derechos al debido proceso, sugiriendo que la medida propiciará el retorno al antiguo sistema de reparto de cuotas políticas del siglo XIX.


(Con información de The Guardian, Reuters y AFP)

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