Cuba vivirá este sábado otra jornada crítica en la que el 65% del territorio nacional quedará sin energía eléctrica de forma simultánea. Según los datos emitidos por la empresa estatal Unión Eléctrica (UNE) y procesados por la agencia EFE, los ciudadanos cubanos apenas contarán con un par de horas de suministro, concentrándose el mayor impacto del desabastecimiento durante el horario de máxima demanda de la tarde-noche. La crisis, que el propio Ejecutivo de La Habana ha tenido que calificar formalmente como "crítica", mantiene a la población bajo un estado de precariedad constante.
El panorama actual es el resultado de una profunda crisis energética que se arrastra de manera sostenida desde mediados de 2024. Los habitantes de la capital, La Habana, disponen diariamente de un promedio máximo de apenas cuatro horas de electricidad. La situación es sustancialmente peor en el interior de la isla, donde los cortes de energía y los apagones programados se prolongan de forma habitual hasta por dos jornadas consecutivas.
Las proyecciones técnicas de la UNE, entidad dependiente del Ministerio de Energía y Minas (Minem), confirman la total incapacidad del Estado para cubrir las necesidades básicas de la población. Para el horario pico de este sábado, las autoridades prevén una paupérrima capacidad de generación de apenas 1.090 megavatios (MW), frente a una demanda máxima estimada que escalará hasta los 3.050 MW. Esto deja un déficit real de 1.960 MW entre la oferta y la demanda.

Para evitar un colapso desordenado y total del Sistema Electroenergético Nacional, el operador estatal aplicará una afectación directa (desconexión forzada de los circuitos) de 1.990 MW. Más allá de la retórica oficial del régimen cubano, que intenta justificar la parálisis culpando al asedio petrolero de los Estados Unidos de "asfixiar" la economía interna, los analistas y los propios datos de la industria demuestran que la raíz del problema responde a la obsolescencia estructural de las plantas termoeléctricas. Las centrales acumulan décadas de intensa explotación sin que el Estado comunista haya ejecutado las inversiones ni los mantenimientos capitales requeridos.
El reflejo de esta falta de inversión se evidencia este sábado en el hecho de que siete de las 16 unidades de generación principales del país se encuentran totalmente fuera de servicio por roturas y fallos técnicos. Entre los complejos paralizados destaca la termoeléctrica Antonio Guiteras, la mayor y más importante central de la nación, la cual volvió a desconectarse del sistema la víspera debido a una nueva avería. Siendo esta desconexión la quinta avería que sufre en poco más de un mes y la decimotercera en lo que va del año 2026.
Esta infraestructura en particular representa el 40% del mix energético de la isla, se nutre exclusivamente de crudo de producción nacional y sus operaciones no se ven afectadas por las restricciones logísticas externas. La falta de previsión y la ineptitud en la gestión de los recursos propios han dejado desprotegido el corazón de la generación eléctrica cubana.
(Con información de agencias EFE y El Periódico)