El Banco Central de Reserva (BCR) de El Salvador ajustó al alza sus previsiones de crecimiento económico para el año 2026, situando la proyección del Producto Interno Bruto (PIB) en un rango de entre 4,5% y 5%, una cifra que supera con creces la estimación inicial del 3%. El organismo monetario atribuyó este notable dinamismo al impacto multiplicador del sector construcción y a la consolidación de un entorno de seguridad ciudadana que ha erradicado el control territorial de las pandillas narcocriminales en todo el país.
El viraje económico del país centroamericano encuentra su pilar estratégico en la reducción de la violencia criminal ejecutada bajo el mandato del presidente Nayib Bukele. Tras registrar en 2015 la tasa de homicidios más alta del mundo con 103 casos por cada 100.000 habitantes, El Salvador cerró 2025 con apenas 1,3 homicidios por cada 100.000 habitantes, posicionándose como la nación más segura del continente americano. Este combate frontal contra las maras ha generado un clima óptimo de certidumbre jurídica y comercial, atrayendo capitales de la diáspora salvadoreña y fomentando un boom inmobiliario.
Los indicadores de corto plazo confirman la aceleración de la actividad productiva. Durante el primer semestre de 2026, el Índice de Volumen de la Actividad Económica (IVAE) acumuló una tasa media del 4,6%, alcanzando picos del 5,2% en junio. La industria de la construcción encabezó el repunte con un avance del 10,7% interanual (respaldado por un incremento del 13,1% en el consumo de cemento), mientras que la producción manufacturera y los servicios financieros registraron expansiones sostenidas del 4,3% y 2,3%, respectivamente.
El sector turístico y de servicios se ha transformado en uno de los ejes de mayor rentabilidad para la economía salvadoreña. El flujo de divisas proveniente del turismo internacional creció a un ritmo del 10% interanual, permitiendo a El Salvador posicionarse como un referente regional que supera por casi cuatro veces la llegada de visitantes registrados por países como Cuba. La realización de eventos deportivos internacionales como Surf City y una intensa agenda de espectáculos han impulsado en paralelo los rubros de transporte, gastronomía y hotelería.
(Con información de El Economista y El Mundo El Salvador)