El Comando Central de Estados Unidos confirmó que ningún buque logró atravesar el bloqueo impuesto a Irán. La misión cuenta con 10,000 efectivos y más de doce buques de guerra. Este operativo busca frenar la logística del estado terrorista mediante la restricción de su comercio marítimo.

Seis embarcaciones mercantes acataron las órdenes y desviaron su curso tras intentar dirigirse a puertos iraníes. El mando militar aplica esta medida de forma imparcial a todas las nacionalidades en el Golfo Pérsico. Las fuerzas estadounidenses mantienen el control absoluto de las aguas en el Golfo de Omán.
La operación incluye al portaaviones USS Abraham Lincoln y más de 100 aviones en patrullaje constante. Esta fuerza garantiza el cumplimiento del embargo y refuerza la presión directa sobre el régimen de Teherán. La vigilancia aérea detecta cualquier movimiento sospechoso en las terminales portuarias.
Pese a las restricciones, Washington garantiza la libertad de navegación para buques con destinos no iraníes. Las rutas comerciales hacia otros puertos de la región permanecen operativas bajo supervisión militar. El despliegue busca equilibrar la asfixia al régimen con la estabilidad del tráfico internacional.
MarineTraffic verificó que el petrolero Rich Starry, con destino a China, dio media vuelta al aproximarse al estrecho. La embarcación navegaba con carga completa al momento de recibir la orden de desvío. Este repliegue evidencia el impacto de la presencia militar sobre los operadores de crudo.

El buque Ostria también modificó su dirección ante la presencia de la flota estadounidense en el paso estratégico. Las navieras evalúan riesgos y costos adicionales por la imposibilidad de operar en terminales persas. El estrecho es un punto crítico para la quinta parte del petróleo mundial.
Este despliegue es uno de los mayores movimientos navales para restringir las finanzas de la República Islámica. La asfixia portuaria pretende limitar los recursos destinados a actividades desestabilizadoras. El Pentágono mantiene la alerta mientras las navieras ajustan sus planes de navegación global.
El éxito inicial del bloqueo interrumpe exportaciones e importaciones clave para la economía de los ayatolás. La presencia de cazas F/A-18 disuade cualquier intento de resistencia por parte de la marina iraní. El Comando Central continuará informando sobre el estado de la navegación en el Golfo.