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El desbordamiento de un lago glacial obliga a Nepal y China a frenar los rescates tras el desastre en el Tíbet

La formación de embalses naturales por deslaves obligó a interrumpir la búsqueda de más de 1.400 desaparecidos ante el riesgo inminente de nuevas riadas destructivas

El desbordamiento de un lago glacial obliga a Nepal y China a frenar los rescates tras el desastre en el Tíbet
Ilustración de UHN Plus.

Las autoridades de Nepal y China anunciaron este viernes la suspensión de las operaciones de búsqueda y rescate tras la catástrofe registrada el pasado miércoles 26 de agosto en la zona fronteriza del suroeste del Tíbet. La medida de emergencia se adoptó luego de que un lago de montaña, formado por la acumulación masiva de barro y escombros que taponó un cauce fluvial, comenzara a desbordarse, poniendo en peligro directo a miles de socorristas desplegados en el valle del río Trishuli y las cercanías del devastado paso fronterizo de Gyirong.

La televisión estatal china CCTV reportó que los rescatistas se concentraron de manera preventiva cerca de la localidad de Laojiang, a unos siete kilómetros de Gyirong, a la espera de condiciones seguras. La acumulación de agua ya había forzado la evacuación previa de poblaciones cercanas ante la amenaza de un colapso del dique natural. De forma simultánea, las autoridades nepalíes interrumpieron los rastreos en el valle de Rasuwa debido al desbordamiento del embalse y al pronóstico de fuertes lluvias en la zona alta de Trishuli, lo que impidió el trabajo de unos 5.000 militares y policías desplegados sobre el terreno.

El balance del desastre continúa aumentando trágicamente en ambos lados de la frontera. En Nepal, la cifra de fallecidos confirmados superó los 470, mientras que en la vertiente tibetana las autoridades chinas contabilizan cinco muertos. No obstante, balances globales sitúan el total de fallecidos en al menos 579 personas y más de 1.400 desaparecidos. Entre las personas no localizadas figuran cientos de ciudadanos extranjeros, incluyendo peregrinos indios en ruta hacia el monte Kailash y el lago Mansaróvar, además de 33 ciudadanos británicos, según reportes de las autoridades de Gyirong y servicios internacionales.

La fuerza de la riada inicial, descrita como una pared de agua, hielo y lodo de 21 metros de altura, arrastró a las víctimas a enormes distancias. Un cadáver fue hallado en la provincia nepalí de Lumbini, a unos 400 kilómetros de Rasuwa, mientras que otros tres cuerpos aparecieron en los estados indios de Uttar Pradesh y Bihar, a más de 160 kilómetros del epicentro de la catástrofe. De acuerdo con medios locales como el Kathmandu Post, la magnitud del desastre provocó el colapso de hospitales y morgues en las zonas bajas, que se han quedado sin espacio para albergar los restos recuperados.


(Con información de NTN24 y The Telegraph)

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