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El Estado Islámico endurece su disciplina interna ante posibles ataques contra Occidente

A través de su aparato de propaganda Al Naba, la organización yihadista exige abandonar los manuales teóricos obsoletos y priorizar la seguridad colectiva sobre el terreno

El Estado Islámico endurece su disciplina interna ante posibles ataques contra Occidente
 Archivo de la bandera de Estado Islámico (Europa Press)

El grupo terrorista Estado Islámico (Daesh, por sus siglas en árabe) ha activado una campaña de reestructuración en sus canales de propaganda con el objetivo de endurecer la disciplina y los protocolos de seguridad entre sus militantes radicales. En el número 555 de su semanario clandestino Al Naba, la cúpula de la organización criminal dedicó su editorial principal a imponer directrices de obligado cumplimiento para sus células operativas, instruyendo a sus efectivos a abandonar las metodologías teóricas obsoletas y sustituirlas por prácticas colectivas estrictas que eviten las filtraciones y los fallos logísticos recurrentes.

La publicación del panfleto yihadista coincide con el recuento rutinario de atentados perpetrados por la organización en el continente africano y la reivindicación del asesinato de dos ciudadanos cristianos en Pakistán. En el texto, los cabecillas de la red terrorista expresan su preocupación por el incumplimiento de las normas de contrainteligencia más elementales dentro de sus filas, afirmando que la vulnerabilidad de sus células comienza cuando los combatientes asumen las pautas de protección como una simple función burocrática y no como un deber legal permanente.

MANBAR.ME

Las instrucciones del grupo extremista se enfocan de manera prioritaria en refinar el comportamiento del individuo en las áreas que denominan "tierras de la incredulidad", una referencia directa con la que la organización clasifica a los países de Occidente. El mandato exige una "educación en seguridad" continua que inmunice a sus miembros ante el acecho de los servicios de inteligencia occidentales.

El manual de adiestramiento ordena a las células extremistas perfeccionar la seguridad técnica, el blindaje de las comunicaciones internas, el manejo de información confidencial y la protección de las cadenas de suministro y transporte. La jefatura de la organización advierte a sus seguidores que la indulgencia en la disciplina táctica debilita la estabilidad de la estructura criminal y compromete la supervivencia del grupo ante la constante ofensiva militar y tecnológica que ejercen las potencias aliadas.

Los analistas en seguridad global interpretan estas alarmas internas como un síntoma del desgaste sufrido por las redes yihadistas debido a las exitosas operaciones antiterroristas desarrolladas en los últimos años. Frente a la pérdida de control territorial, la organización criminal intenta cohesionar a sus facciones remanentes mediante la exigencia de una rigurosidad extrema en la ejecución práctica de sus planes y la actualización de sus métodos de infiltración.


(Con información de La Razón y La Gaceta de la Iberosfera)

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