La barbarie islámica ha vuelto a ensangrentar el suelo africano con una campaña de exterminio dirigida contra la población cristiana. En un ataque coordinado, fuerzas de ISIS asaltaron aldeas en Ituri, asesinando brutalmente a 17 fieles y reduciendo sus propiedades a escombros.
El grupo terrorista ha confirmado que estas acciones no son delitos comunes, sino parte de una estrategia de limpieza religiosa. El objetivo declarado de los insurgentes es la imposición forzosa de la ley islámica mediante el genocidio y el desplazamiento de las comunidades cristianas.
🇨🇬‼️ | En un nuevo ataque en la provincia de Ituri, el Estado Islámico (ISIS) asesinó brutalmente a 17 cristianos, secuestró a casi un centenar y redujo sus hogares a cenizas. El propio grupo terrorista ha confirmado la matanza, asegurando una estrategia de genocidio y limpieza… pic.twitter.com/4XyUXQdgnJ
— UHN Plus (@UHN_Plus) March 15, 2026
Simultáneamente, una unidad de combate asaltó el cuartel del ejército congoleño en Mushasha, donde asesinaron a siete militares. Tras la huida de los soldados sobrevivientes, los yihadistas saquearon el arsenal y destruyeron las instalaciones estratégicas de la zona.
El ataque se extendió a una explotación minera regentada por una empresa china, donde los terroristas quemaron maquinaria pesada y alojamientos. Este golpe busca paralizar la economía regional y expulsar la inversión extranjera que sostiene la débil infraestructura del país.
En otras incursiones cercanas a la ciudad de Loluwa, los extremistas capturaron y degollaron a dos milicianos acusados de colaborar con el gobierno. El Estado Islámico ha reivindicado estas masacres como victorias del "Califato" contra quienes ellos califican despectivamente como "ejércitos cruzados".
Los datos confirmados por fuentes locales indican que casi 100 civiles permanecen en paradero desconocido tras ser llevados por la fuerza a la selva. Los daños materiales en la mina china se consideran totales tras el incendio provocado deliberadamente en las áreas de procesamiento.
La ofensiva deja un saldo de al menos 27 fallecidos en menos de 48 horas, consolidando el avance del terrorismo islámico en el corazón de África. La inacción gubernamental y el disfraz de estos crímenes como "bandidaje" solo han permitido que el ISIS fortalezca su red de muerte.