En 2025, los fraudes vinculados a activos digitales causaron las mayores pérdidas económicas denunciadas en la historia de Estados Unidos. Según el Buró Federal de Investigaciones, las víctimas reportaron daños que superaron los USD 11.300 millones, lo que representa un desafío sin precedentes para la seguridad financiera nacional.
El informe detalla que el organismo recibió más de un millón de denuncias por delitos cibernéticos, un aumento significativo respecto al año anterior. Más de la mitad de las pérdidas totales en el ámbito digital estuvieron directamente relacionadas con estafas en inversiones, facilitadas por la expansión de plataformas no reguladas.

Los delincuentes suelen contactar a sus víctimas a través de redes sociales o aplicaciones de mensajería, simulando ser expertos financieros. Estos estafadores persuaden a los usuarios para transferir fondos a sitios web que carecen de respaldo, logrando que las personas comprometan incluso sus ahorros de jubilación.
Una modalidad detectada es el uso de supuestas ganancias reflejadas en cuentas ficticias para incentivar mayores depósitos. Cuando el usuario intenta retirar su dinero, los criminales exigen pagos de impuestos inventados, desapareciendo finalmente con el capital acumulado tras haber agotado los recursos de la víctima.
El Buró identificó también el fenómeno de los "recovery scams", donde los mismos delincuentes ofrecen servicios falsos para recuperar el dinero perdido. Esta táctica permite a las redes criminales agravar las pérdidas de quienes ya han sido vulnerados, solicitando nuevos pagos bajo promesas vacías de restitución.
La magnitud del fraude ha llevado a la intervención federal para evitar la venta de propiedades y el retiro masivo de planes de retiro. En varios casos, el FBI detuvo transacciones de hasta USD 750.000, impidiendo que ciudadanos perdieran su patrimonio total ante la presión de los grupos delictivos.

Para combatir esta amenaza, se implementó la Operation Level Up, logrando alertar proactivamente a miles de personas. Según datos oficiales, el 78% de los notificados desconocía que estaba siendo víctima de un fraude, lo que permitió un ahorro estimado de USD 225 millones.
El Departamento de Justicia ha establecido una fuerza de tareas para desarticular redes transnacionales que operan desde el sudeste asiático. Estas organizaciones, con frecuencia vinculadas a grupos de origen chino, emplean infraestructuras tecnológicas avanzadas para ejecutar estafas masivas de alcance global desde Camboya y Myanmar.
Las autoridades federales enfatizan la necesidad de verificar la legitimidad de cualquier plataforma antes de realizar transferencias. Se recomienda desconfiar de contactos no solicitados y reportar de inmediato cualquier actividad sospechosa para intentar la recuperación de fondos mediante canales legales y bancarios.
La agencia tributaria federal ha advertido sobre el surgimiento de nuevos esquemas de fraude digital durante la temporada de impuestos. El organismo recomienda utilizar únicamente los canales oficiales para el cumplimiento de las obligaciones fiscales y consultar los recursos educativos para evitar caer en las urgencias ficticias de los delincuentes.