El Gobierno José Antonio Kast retiró el apoyo a Michelle Bachelet para dirigir la Secretaría General de la ONU. La Cancillería argumentó que la dispersión de candidaturas en América Latina y las diferencias con actores internacionales clave hacen inviable la postulación socialista. Con esta decisión, las embajadas chilenas cesarán de inmediato cualquier esfuerzo de promoción de su figura en el exterior.
Durante su campaña, el presidente Kast ya había manifestado su rechazo a la candidatura de Bachelet, alineándose con la postura crítica del mandatario estadounidense Donald Trump. El Ministerio de Relaciones Exteriores señaló que no participará en el proceso heredado de la izquierda. Si ella decide continuar por su cuenta, el actual gobierno conservador mantendrá una posición de estricta abstención.

La postulación de Bachelet, de 74 años, fue formalizada por Boric poco antes de entregar el poder el pasado 11 de marzo. Pese a su pasado en ONU Mujeres, el nuevo gobierno considera que el contexto actual no garantiza el éxito de su perfil ideológico. Esta medida marca un giro radical en la política exterior, rompiendo alianzas progresistas que se mantenían con México y Brasil.
El anuncio del retiro coincide con una jornada de tensión interna por el alza histórica en los precios del combustible. El malestar social y las protestas se han extendido ante el impacto económico directo en el bolsillo de los ciudadanos. Mientras el Ejecutivo redefine su agenda internacional, enfrenta el desafío de contener las críticas por las medidas financieras aplicadas este martes.
El Gobierno subrayó que no apoyará a ningún candidato alternativo si Bachelet decide seguir adelante en la elección del organismo. La rotación regional sugería que el puesto recaería en un latinoamericano, pero la administración de Kast prioriza la coherencia con su visión política. La decisión subraya la ruptura definitiva con las políticas globalistas de la administración anterior.
Este movimiento diplomático busca fortalecer los vínculos de Chile con bloques internacionales que cuestionan la burocracia de las Naciones Unidas. Al retirar el patrocinio, el Gobierno de Kast envía una señal clara de que no financiará ni promoverá agendas que se alejen de sus valores nacionales. La política exterior chilena se enfoca ahora en consolidar alianzas estratégicas con líderes afines en el continente.