El presidente del Consejo de Liderazgo Presidencial de Yemen, Rashad al-Alimi, anunció el inicio de una amplia operación militar para arrebatar el territorio a la milicia hutí, apoyada por el régimen de Irán. Las fuerzas gubernamentales actúan sobre el terreno con el respaldo aéreo de Arabia Saudita, que ha intensificado las incursiones contra posiciones rebeldes tras agotarse las vías de desescalada.
Por su parte, los hutíes afirmaron haber lanzado misiles balísticos y drones contra instalaciones de Saudi Aramco en Riad y Khurais en respuesta a los ataques aéreos. Sin embargo, no hubo confirmación inmediata por parte de las autoridades saudíes respecto a los daños reportados por la milicia.
El avance insurgente reciente les permitió tomar el estratégico estrecho de Bab el-Mandeb, paso clave hacia el mar Rojo que ha ganado relevancia por el cierre del estrecho de Ormuz. Además, en las últimas 48 horas los rebeldes ganaron posiciones cerca de Taiz, amenazando con cortar la carretera que conecta con la capital provisional de Adén.
Un eventual bloqueo sobre Taiz aislaría a la tercera ciudad del país y consolidaría el dominio hutí sobre las montañas que protegen la franja costera. Esta situación agrava el contexto de la región, donde Estados Unidos aporta inteligencia a la coalición saudí y varios países occidentales proveen apoyo defensivo a Riad.
El recrudecimiento de las hostilidades ha dejado a tres de cada cuatro familias pasando hambre en las zonas afectadas, según advirtió el Programa Mundial de Alimentos. La reanudación de los combates ha desplazado a decenas de miles de personas y paralizado el suministro de ayuda básica a millones de civiles.
(Con información de Reuters)