El conglomerado turístico canadiense Sunwing Vacations Group anunció este viernes la suspensión indefinida de todas sus operaciones y paquetes vacacionales en Cuba. La medida tiene un impacto inmediato sobre sus marcas principales Sunwing Vacations, WestJet Vacations y WestJet Vacations Québec. La firma, que forma parte del poderoso grupo aeronáutico canadiense WestJet, notificó la resolución a través de un comunicado oficial donde detalló que la decisión se tomó tras ejecutar una rigurosa revisión de la viabilidad de su programa en Cuba y evaluar las actuales condiciones operativas del país caribeño.
Aunque la cúpula corporativa evitó profundizar en los detalles técnicos específicos en su nota de prensa, aclaró que la cancelación total de sus servicios se mantendrá vigente “hasta nuevo aviso”. El anuncio deja de lado las acciones comunicadas en abril, cuando la empresa contemplaba una pausa meramente temporal para reanudar los viajes en octubre. Este cambio de postura coincide con el cumplimiento del estricto plazo otorgado por la Casa Blanca bajo el mandato del presidente Donald Trump, diseñado para presionar a las entidades internacionales a desvincularse de los sectores estratégicos controlados por el régimen si quieren eludir penalizaciones financieras masivas.

La salida indefinida de Sunwing Vacations Group acelera la pérdida de Canadá como el socio histórico y pilar fundamental del sector turístico cubano. Durante décadas, los viajeros canadienses constituyeron el flujo de divisas más importante para mantener a flote la infraestructura controlada por el conglomerado militar GAESA. Respecto a la logística de contingencia, Sunwing aseguró que se pondrá en contacto directo con los usuarios que posean reservas activas en su sistema para ofrecerles alternativas de traslado hacia otros destinos turísticos del Caribe o, en su defecto, procesar el reembolso íntegro del dinero abonado.
El repliegue de Sunwing no constituye un hecho aislado, sino que se suma a la estampida generalizada de las compañías de transporte de Canadá que comenzó a principios de año. En el mes de febrero, Air Canada (la aerolínea de bandera de esa nación) suspendió todos sus vuelos regulares hacia la isla caribeña debido a la alarmante inestabilidad y falta de garantías en el suministro de combustible de aviación en los aeropuertos de Cuba.
Posteriormente, en el mes de marzo, la propia directiva de Air Canada confirmó que sus planes no contemplaban la reactivación de las frecuencias comerciales ordinarias con los aeropuertos cubanos al menos hasta el 1 de noviembre de 2026. Esta parálisis en la conectividad aérea se ha visto profundizada por la salida de otras empresas del sector como Air Transat, que adoptaron posturas similares ante la incapacidad de la infraestructura hotelera y de transporte estatal para proveer servicios mínimos de electricidad y gasolina a los visitantes extranjeros.

La efectividad de las medidas de la administración Trump dirigidas a asfixiar las finanzas del brazo económico de las Fuerzas Armadas cubanas (GAESA) ha provocado un desplome sin precedentes. Según los datos y las estadísticas oficiales emitidas por el propio gobierno cubano, cerca de 754.000 ciudadanos canadienses vacacionaron en la isla durante el cierre del año 2025, una cifra que de por sí evidenció una fuerte contracción del 12,4 % en comparación con los registros del año previo.
La efectividad del embargo energético y la presión sobre las cadenas de suministro hoteleras han generado un efecto dominó que ya arrastra a firmas del continente europeo. Apenas a principios de esta semana, la multinacional hotelera española Meliá Hoteles Internacional (uno de los socios comerciales más antiguos del régimen castrista) anunció el cese inmediato de sus operaciones de administración y gestión en 15 de los 34 hoteles que controlaba bajo contratos compartidos con las corporaciones del Estado en la isla.
La ministra de Asuntos Exteriores de Canadá, Anita Anand, instó de forma oficial a sus connacionales a abandonar el territorio cubano y retornar a sus hogares a la brevedad posible. La contundencia de las sanciones estadounidenses cumple su objetivo estratégico de quebrar el andamiaje financiero de GAESA, forzando a los gigantes turísticos canadienses a abandonar la isla de manera indefinida para resguardar sus activos globales y evitar ser excluidos de los mercados y sistemas financieros de los Estados Unidos.
(Con información de agencias EFE, AP y CTV News)