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El grupo terrorista Hezbollah vuelve a atacar tras rechazar de forma tajante el acuerdo de alto el fuego entre Israel y El Líbano

El cabecilla de la organización extremista, Naim Kassem, tildó de "humillante" el pacto mediado por Washington y condicionó toda tregua a la retirada de las tropas israelíes, perpetuando la inestabilidad regional dictada por Irán

El grupo terrorista Hezbollah vuelve a atacar tras rechazar de forma tajante el acuerdo de alto el fuego entre Israel y El Líbano
Naim Kassem afirmó que la propuesta de tregua implica una rendición de Hezbollah y reclamó el cese de la agresión israelí en Líbano. (EFE/ARCHIVO)

El grupo terrorista Hezbollah desafió abiertamente a la comunidad internacional este jueves al rechazar el último acuerdo de alto el fuego que había sido negociado entre el Estado de Israel y el Gobierno de El Líbano en Washington. A través de una alocución televisada, el jefe interino de la organización extremista proiraní, Naim Kassem, calificó los esfuerzos diplomáticos auspiciados por la administración de Donald Trump como una propuesta “absurda, humillante e insultante”, argumentando que la exigencia de replegar sus estructuras armadas equivaldría a una rendición incondicional ante los objetivos estratégicos del enemigo.

El líder integrista condicionó cualquier cese de hostilidades a una retirada inmediata y total de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) del sur libanés, lanzando la velada amenaza de que el norte de Israel no volverá a ser un entorno seguro mientras persistan las incursiones de castigo de las tropas judías contra sus bases de operaciones clandestinas en la frontera.

Naim Kassem afirmó que la propuesta de tregua implica una rendición de Hezbollah y reclamó el cese de la agresión israelí en Líbano. (EFE/ARCHIVO)

A pesar de la negativa rotunda del brazo armado de los ayatollahs, el primer ministro libanés, Nawaf Salam, ratificó tras una reunión de gabinete de emergencia que el Ejército nacional procederá de forma autónoma con el despliegue de tropas regulares en las denominadas “zonas piloto”. El plan gubernamental contempla la recuperación de la soberanía estatal en los corredores definidos del sur del país, estableciendo perímetros formalmente libres tanto de presencia militar israelí como de las milicias fundamentalistas no estatales.

Según voceros gubernamentales en Beirut, la decisión oficial de ocupar estas áreas fronterizas estratégicas ya ha sido comunicada formalmente al presidente del Parlamento, Nabih Berri —quien opera habitualmente como el enlace político del grupo islámico—, en un intento por desarticular los pretextos operativos de Hezbollah y facilitar un escenario de contención que acerque de manera progresiva la desescalada bélica.

Las Fuerzas de Defensa de Israel intensificaron sus operaciones de limpieza antiterrorista en las inmediaciones del río Litani, consolidando su superioridad táctica sobre el terreno. El comando militar israelí informó que soldados pertenecientes a la prestigiosa Brigada Givati abatieron a un terrorista de Hezbollah en un enfrentamiento a corta distancia y localizaron posteriormente un masivo depósito de pertrechos militares del grupo chiita.

En el búnker asaltado se incautaron decenas de armas automáticas, escopetas, granadas de fragmentación y un misil tierra-aire de corto alcance listo para su uso. Asimismo, la Fuerza Aérea de Israel ejecutó precisos bombardeos de saturación nocturnos contra dos células operativas de la milicia radical fuertemente armadas que se desplazaban por las localidades de Tzur y Shakra, descabezando los comandos tácticos encargados de los ataques con cohetes.

La obstinada negativa del grupo extremista a deponer las armas y retirarse de sus posiciones de avanzada no solo prolonga el drama humanitario en el frente norte, sino que sabotea directamente los esfuerzos occidentales para reabrir el Estrecho de Ormuz, un canal estratégico para el comercio mundial de crudo. El estado terrorista de Irán continúa utilizando a Hezbollah como una pieza de chantaje asimétrico, condicionando la libre navegación en el golfo Pérsico a que cualquier pacto duradero se someta estrictamente a los intereses colectivistas de su eje geopolítico.

Frente a esta presión multilateral, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha reafirmado su postura de mantener la presión de combate en el Líbano hasta neutralizar de manera irreversible cualquier amenaza fundamentalista contra sus ciudadanos, una determinación de firmeza soberana que se entrelaza con el complejo panorama político de cara a los comicios domésticos fijados para finales de este año.

Por su parte, el mandatario estadounidense, Donald Trump, restó trascendencia al actual estancamiento de las conversaciones de paz en Washington, ironizando ante los medios de comunicación de la Casa Blanca que, bajo las dinámicas históricas de Oriente Medio, “un alto el fuego es simplemente cuando se dispara de manera más moderada”. La postura del Ejecutivo republicano se mantiene alineada con el derecho a la legítima defensa del Estado judío, a pesar de las recientes discrepancias y debates presupuestarios surgidos en el seno del Congreso de los Estados Unidos respecto al financiamiento de las campañas en el extranjero.


(Con información de Infobae, EFE y AFP)

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