El Organismo Internacional de Energía Atómica alertó por el incremento de operaciones militares en las inmediaciones de la central nuclear de Zaporiyia. La agencia atómica de las Naciones Unidas advirtió sobre el elevado riesgo de un accidente en la instalación más grande de Europa. El informe técnico destacó severas complicaciones en el suministro de agua necesario para el enfriamiento.
El director general del OIEA, Rafael Grossi, manifestó su preocupación por los ataques armados cerca de la ciudad de Energodar. Las acciones de combate representan una amenaza directa para el personal técnico encargado del mantenimiento de los reactores. Las autoridades multilaterales exigieron garantizar la integridad operativa de los científicos sin presiones ni interferencias externas.

Asimismo, la misión internacional reportó una interrupción prolongada del servicio de internet en el complejo atómico durante dos días consecutivos. Esta falla de conectividad constituye la desconexión más extensa registrada desde la instalación de observadores permanentes en el lugar. Las limitaciones en las comunicaciones dificultan el monitoreo en tiempo real de los indicadores.
La preocupación del organismo internacional se extiende a otras plantas nucleares en territorio ucraniano que se mantienen en funcionamiento activo. Los constantes sobrevuelos de misiles y drones han causado cortes recurrentes en la red eléctrica nacional. Las interrupciones energéticas comprometen la estabilidad de los sistemas de refrigeración de los nucleos.
Aunque los seis reactores de Zaporiyia se encuentran en parada técnica de seguridad desde septiembre de 2022, la instalación requiere energía continua. El flujo eléctrico constante resulta indispensable para enfriar el combustible nuclear que todavía genera calor residual. Un fallo prolongado en el suministro podría derivar en un colapso de la infraestructura.

Las acciones de agresión en las cercanías de las instalaciones viontan los principios básicos de seguridad establecidos por la comunidad internacional. El acoso constante sobre las unidades estratégicas evidencia los riesgos derivados de la ocupación armada de infraestructuras críticas. La supervisión permanente busca contener el impacto de las hostilidades.
El OIEA reiteró su llamamiento a un cese inmediato de los ataques en las zonas perimetrales de los complejos atómicos. La neutralización de las amenazas resulta determinante para preservar la estabilidad epidemiológica y ambiental en la región. La comunidad internacional mantiene el seguimiento continuo sobre la evolución del conflicto.
(Con información de Infobae)