El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) informó que Irán notificó el impacto de un proyectil en el recinto de la central nuclear de Bushehr, en el sur del país. El director general del organismo, Rafael Grossi, confirmó que no hubo heridos entre el personal ni afectaciones a los sistemas de seguridad de la instalación. Este incidente ocurre en un momento de máxima tensión bélica tras los recientes intercambios de misiles entre Teherán e Israel.
La central de Bushehr es la única planta nuclear operativa en Irán y fue construida con asistencia técnica de Rusia, lo que la convierte en un objetivo de alta sensibilidad estratégica. El OIEA destacó que, tras las inspecciones iniciales, la seguridad de la planta se mantiene bajo control y no se han detectado niveles anormales de radiación en la zona. El impacto se produjo en el contexto de las represalias iraníes por la muerte de Ali Lariyani, figura clave del régimen.
The IAEA has been informed by Iran that a projectile hit the premises of the Bushehr NPP on Tuesday evening. No damage to the plant or injuries to staff reported. Director General @RafaelMGrossi reiterates call for maximum restraint during the conflict to prevent risk of a… pic.twitter.com/fhze0vOqrQ
— IAEA - International Atomic Energy Agency ⚛️ (@iaeaorg) March 18, 2026
Rafael Grossi emitió un llamado urgente a la "máxima contención" para evitar que el conflicto derive en un accidente nuclear de consecuencias impredecibles. El director advirtió que cualquier acción militar cerca de este tipo de infraestructuras incrementa exponencialmente los riesgos para la población civil y la seguridad radiológica global. La comunidad internacional observa con alarma la proximidad de los combates a zonas con material nuclear activo.
El incidente en Bushehr se suma a la escalada iniciada tras el lanzamiento de misiles balísticos iraníes hacia Tel Aviv, lo que ha intensificado las hostilidades en toda la región. Las autoridades iraníes consideran el ataque a su infraestructura nuclear como una línea roja, a pesar de que en esta ocasión los sistemas críticos no fueron dañados. La planta sigue siendo un punto crítico de vigilancia para los inspectores internacionales ante el temor de una catástrofe.
Expertos señalan que la ubicación de la central en la costa del Golfo Pérsico hace que cualquier fuga potencial afecte no solo a Irán, sino a todos los países vecinos. La vulnerabilidad de la instalación ante proyectiles perdidos o ataques directos pone en entredicho los protocolos de exclusión aérea en zonas de conflicto. Por ahora, el personal técnico continúa operando la planta bajo estrictas medidas de emergencia dictadas por el Ministerio de Energía.
La situación en el sur de Irán permanece inestable debido al constante movimiento de tropas y el despliegue de sistemas de defensa antiaérea alrededor de las zonas industriales. El OIEA ha solicitado acceso continuo y garantizado para verificar que la integridad de los reactores no se vea comprometida por futuros ataques. Mientras tanto, la diplomacia internacional intenta frenar una espiral de violencia que ya roza los límites de la seguridad atómica.