El director del Organismo Internacional de Energía Atómica pidió al régimen de Irán retomar el diálogo y permitir el acceso de los inspectores a sus plantas nucleares. Rafael Grossi señaló que la cooperación formal resulta indispensable para evitar que la teocracia persa sea llevada ante el Consejo de Seguridad. Las inspecciones se encuentran suspendidas tras los recientes enfrentamientos bélicos que afectaron severamente la infraestructura atómica del país.
Las potencias occidentales encabezadas por Estados Unidos redactaron una propuesta de resolución urgente para sancionar el incumplimiento sistemático de las obligaciones internacionales por parte del gobierno iraní. El documento exige remitir el expediente del régimen a la Asamblea General de la ONU debido a la falta de transparencia sobre sus actividades. La diplomacia busca contener la amenaza que representa el desarrollo de tecnología militar en manos del integrismo islámico.
El organismo multilateral mantiene una profunda preocupación por el destino de cuatrocientas cuarenta toneladas de uranio enriquecido al sesenta por ciento acumuladas por la dictadura. El nivel de pureza alcanzado por los técnicos iraníes se encuentra peligrosamente cerca del noventa por ciento requerido para la fabricación de bombas atómicas. La opacidad de Teherán impide verificar la ubicación exacta de este material altamente destructivo.
Paralelamente el liderazgo del organismo reveló el hallazgo de una instalación nuclear clandestina casi terminada en territorio sirio atribuida al derrocado régimen de Bashar al Asad. Los informes confirmaron que la infraestructura de Deir Ezor resultaba plenamente capaz de producir material fisible para el desarrollo de armamento atómico. El hallazgo evidencia los oscuros lazos de cooperación que el eje extremista mantuvo en la región durante años.
Las inspecciones internacionales constataron además la existencia de combustible nuclear y decenas de toneladas de uranio natural no declaradas en la zona. Las investigaciones se intensificaron tras la caída de la dictadura siria al descubrirse los sitios utilizados para la proliferación ilegal de armas de destrucción masiva. Las evidencias ratifican los riesgos que amenazaron la estabilidad de Medio Oriente bajo la influencia del régimen de Damasco.
Grossi enfatizó que el único camino para garantizar la paz en la región requiere que las autoridades persas permitan la supervisión técnica inmediata de sus reactores. El director ofreció garantías de una evaluación imparcial si la tiranía demuestra una voluntad real de transparencia institucional ante la comunidad internacional. Sin embargo la desconfianza hacia Teherán persiste ante sus reiteradas violaciones a los tratados de no proliferación.
La firmeza de las potencias aliadas resultará clave para neutralizar las ambiciones nucleares de los regímenes totalitarios que amenazan la seguridad global. La resolución impulsada en el seno de la ONU busca imponer un marco de control estricto que impida la fabricación de bombas atómicas en la región. Las democracias mantendrán la presión diplomática para exigir el cumplimiento irrenunciable de las salvaguardias internacionales.
(Con información de AFP y Reuters)