El papa León realizó este domingo un llamado contundente para poner fin a la guerra en Ucrania, afirmando que la paz “no puede postergarse” y que el conflicto, que ya supera los cuatro años, representa una herida abierta para toda la humanidad.
Durante su tradicional mensaje en la Plaza de San Pedro, el pontífice expresó su preocupación por la magnitud del sufrimiento humano. Señaló que la guerra ha dejado “tantas víctimas, tantas vidas y familias destruidas, tanta devastación y un sufrimiento imposible de describir”. Para el líder de la Iglesia católica, el conflicto constituye “una herida infligida a toda la familia humana”, cuyos efectos marcarán generaciones.

Sus declaraciones se producen en un contexto de renovados ataques por parte de Rusia, que lanzó una invasión a gran escala contra Ucrania el 24 de febrero de 2022. Según autoridades ucranianas, durante la noche más reciente se registraron nuevos ataques con drones, misiles balísticos y misiles de crucero, en una ofensiva que mantiene elevada la tensión en el frente oriental.
En paralelo, Estados Unidos continúa intentando mediar entre Moscú y Kiev para alcanzar un acuerdo que ponga fin a la guerra. Sin embargo, el proceso ha avanzado con dificultad. Rusia exige que Ucrania se retire de zonas del Donbás que aún resisten bajo control ucraniano, una condición que Kiev ha rechazado de forma categórica.