Tras 46 años del emblemático viaje de Juan Pablo II en 1980, el papa León XIV protagonizó este viernes una histórica visita a la sede de la UNESCO en la capital francesa. Ante un auditorio de más de 1.400 diplomáticos, académicos y representantes de Estados miembros, el Pontífice pronunció un alegato en favor del multilateralismo, la responsabilidad ética y la primacía de la persona en un contexto global marcado por profundas mutaciones tecnológicas y fragmentación geopolítica.
Recibido por el Director General de la Organización, Khaled El-Enany, el Santo Padre invocó el preámbulo fundacional de la institución para subrayar que los conflictos armados nacen en la mente humana y es allí donde deben erigirse los baluartes de la concordia. León XIV enfatizó que la paz auténtica no puede garantizarse mediante meros pactos o compromisos diplomáticos coyunturales, sino que exige una sólida base ética fundada en la verdad, el diálogo intercultural y el respeto a la soberanía moral de los pueblos.
"El progreso tecnológico, especialmente la inteligencia artificial, debe servir a la humanidad en lugar de convertirse en un instrumento de dominación, explotación o exclusión. Ningún sistema informático puede responder a las preguntas humanas fundamentales sobre el sentido y la verdad", advirtió Su Santidad durante su alocución.
En consonancia con los principios vertidos en su reciente encíclica Magnifica Humanitas, el líder de la Iglesia Católica hizo especial hincapié en la necesidad de salvaguardar a las nuevas generaciones frente a la creciente hegemonía de los entornos digitales. El Papa urgió a los gobiernos e instituciones multilaterales a garantizar la alfabetización mediática e impedir que la vulnerabilidad de la infancia sea mercantilizada o instrumentalizada, recordando que la herramienta tecnológica debe ser un factor de desarrollo y nunca un sustituto de la conciencia, el pensamiento crítico o la empatía.

Por su parte, Khaled El-Enany destacó los lazos perdurables que unen a la Santa Sede con la UNESCO desde 1952, calificando el encuentro como una ratificación transcendental de valores comunes. El Director General coincidió en que la inteligencia artificial solo constituirá un vector de progreso si se gestiona con equidad y sostenibilidad, reiterando el compromiso de la organización con la Recomendación sobre la Ética de la Inteligencia Artificial y la defensa inquebrantable de la libertad de expresión frente a la desinformación.
Como cierre de la jornada, ambos dignatarios regaron conjuntamente el Olivo de la Paz en la Plaza de la Tolerancia y contemplaron el Muro de la Paz, en un gesto simbólico que reafirma la vigencia del mensaje humanista en la arena internacional en vísperas de conmemorarse, en 2027, el 75° aniversario de la Misión de Observación de la Santa Sede ante el organismo de las Naciones Unidas.
(Con información de la UNESCO y Vatican News)