El papa León XIV ejecutó su primer gran cambio jerárquico al designar a Paolo Rudelli como responsable de Asuntos Generales. Rudelli, exnuncio en Colombia, asume una de las figuras más influyentes de la Curia romana para coordinar internamente la Santa Sede. Este movimiento marca el inicio de una nueva etapa administrativa tras la elección del pontífice el pasado mayo.

El sustituto saliente, el venezolano Edgar Peña Parra, fue enviado como nuevo nuncio apostólico en Italia tras años de servicio. Peña Parra describió su gestión como un periodo intenso, marcado por el escándalo del Palacio de Londres. En su carta de despedida, admitió que la Secretaría de Estado enfrentó una presión mediática y judicial sin precedentes históricos.
Analistas sugieren que el relevo responde a las consecuencias del proceso judicial por malversación de fondos en este departamento. Cabe recordar que el antecesor de Peña Parra, el cardenal Angelo Becciu, fue condenado por irregularidades financieras. León XIV busca con Rudelli imprimir un nuevo rigor y transparencia institucional tras los sonados casos de corrupción.

Paolo Rudelli, de 55 años, cuenta con una extensa trayectoria diplomática en países como Ecuador, Polonia y Zimbabue. Su formación técnica en la Secretaría de Estado le otorga el perfil necesario para gestionar los hilos internos de la Iglesia. El italiano asume ahora la responsabilidad de liderar un servicio esencial pero invisible para el Vaticano.
Peña Parra aprovechó su misiva para pedir disculpas si su labor no estuvo siempre a la altura de las aspiraciones del cargo. Reconoció que su sección debió custodiar la institución en momentos de sufrimiento institucional profundo y crisis. Su traslado a la nunciatura italiana se interpreta como una salida diplomática estratégica tras las turbulencias financieras vividas.
La renovación de la cúpula es vista como un mensaje de autoridad de León XIV hacia la administración central vaticana. Al elegir a un diplomático de carrera, el Papa refuerza la estructura de mando con un perfil técnico y leal. Se espera que esta reestructuración sea solo el primer paso de una reforma profunda en los dicasterios eclesiásticos.
Rudelli comenzó su formación diplomática en 1998 e ingresó oficialmente al servicio de la Santa Sede en 2001. Su trayectoria incluye haber sido observador permanente ante el Consejo de Europa en Estrasburgo y nuncio en diversas naciones. Esta experiencia previa en la Sección de Asuntos Generales le facilita su regreso a Roma para asumir este rol de alta jerarquía.