El partido de derecha Hermanos de Italia (FdI), liderado por la primera ministra Giorgia Meloni, presentó este miércoles ante el Parlamento un proyecto de ley que busca agilizar la expulsión inmediata de delincuentes extranjeros y facilitar la revocación de la ciudadanía italiana. De acuerdo con el documento programático expuesto a los medios, la propuesta legislativa establece que cualquier ciudadano no perteneciente a la Unión Europea que sea condenado a una pena de prisión superior a un año deberá cumplir su sentencia en su país de origen.
Esta medida se aplicaría de manera obligatoria y unilateral, prescintiéndo por completo del consentimiento del reo y amparándose en la soberanía jurídica del Estado italiano para salvaguardar el orden público. Durante una rueda de prensa en la sede legislativa, los principales voceros de la bancada oficialista, entre ellos Giovanni Donzelli y Galeazzo Bignami, explicaron que las repatriaciones masivas se ejecutarán a través de acuerdos bilaterales específicos que Roma renegociará de forma estricta con las naciones implicadas.
El marco legal diseñado por la derecha italiana restringe severamente las herramientas de impugnación para los convictos, limitando los recursos de apelación únicamente a casos demostrables de riesgo inminente de pena de muerte o tratos inhumanos en sus territorios natales. Asimismo, la normativa impone un veto perpetuo, prohibiendo de manera definitiva que los reos repatriados puedan volver a pisar suelo italiano en el futuro.
"Los inmigrantes que lleguen a Italia, cometan delitos y sean condenados a una pena de prisión superior a un año cumplirán su condena en su país de origen, y ampliamos el margen para la revocación de la ciudadanía", puntualizaron los líderes de Hermanos de Italia al desglosar los ejes de la iniciativa parlamentaria.

La presentación del proyecto coincide con el ascenso de Futuro Nazionale, un partido de derecha radical antiinmigración fundado recientemente por el general retirado y eurodiputado Roberto Vannacci, quien ha capitalizado el descontento de los sectores más duros con su discurso de "remigración". Con la mirada puesta en las elecciones parlamentarias previstas para el próximo año, Hermanos de Italia busca reafirmar su hegemonía ideológica y neutralizar el avance de Vannacci, demostrando que la organización mantiene intacto su compromiso con la seguridad ciudadana y la preservación de la identidad nacional.
La diputada Sara Kelany precisó que la propuesta amplía el catálogo de delitos penales que conllevan la anulación automática del pasaporte italiano para los infractores nacidos en el extranjero que hayan obtenido la naturalización. Paralelamente, este endurecimiento de las leyes de extranjería se complementa con otra propuesta que debate el Parlamento a instancias de la Liga, socio clave de la coalición gubernamental de Meloni, la cual busca restringir los criterios generales de acceso a la nacionalidad.
A pesar de ser una iniciativa nacida en las filas del partido y no un decreto directo del Ejecutivo, el director de programas de FdI, Francesco Filini, aclaró que la vía parlamentaria responde al respeto de las instituciones y que la propuesta se puede convertir en enmienda gubernamental para asegurar su aprobación prioritaria. La jefatura de Hermanos de Italia defendió la legitimidad temporal de la reforma, argumentando que el diseño legal ha sido posible gracias a las modificaciones normativas que la denominada "mayoría de Giorgia" logró introducir recientemente en la legislación de la Unión Europea en Bruselas.
(Con información de Reuters e Il Fatto Quotidiano)